Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

24/02/2009

¡Osos y gatos!



 


Todos los reporteros cometemos una que otra equivocación en ruedas de prensa, publicaciones o entrevistas.


Siempre pasa.


Es común.


En los últimos días, les contamos algunas anécdotas jocosas sobre los últimos osos.


Pero, aquellos que nos sentimos un poco avergonzados por nuestros propios resbalones, tenemos que empezarnos a sentir mejor.


¡Ya nos superaron!


Es algo mejor que la confusión entre Temo y Memo.

 

Más divertido que la reportera esa haciéndose pasar por Luisa Lane.


Corrían los días calurosos de la semana pasada, cuando el subprocurador Víctor Pérez Dorantes convocó a los reporteros de la fuente de Seguridad Pública a una rueda de prensa, para explicar los avances en la pesquisa del triple homicidio en Castillotla.


Todos llegaron, para desgracia de la reportera.


Todos la oyeron, para fortuna de nosotros.


—Y nosotros lo escribimos para diversión suya—.


En una oficina de la Procuraduría General de Justicia, Pérez Dorantes estaba explicando sobre los probables responsables de los homicidios.


Que eran conocidos, que no eran narcos, que era una venganza, que no era una ejecución, que shalalá


Cuando la reportera con mirada aguda, siempre combativa, en pose matadora, desenfundó su grabadora y lanzó la pregunta del año:


—¡¿Señor?!— exaltada dijo ella.
—Sí, dígame— respondió en tono modoso el subprocurador.
¿Ya tienen los retratos hablados de los testigos? ¡Conteste!


Un silencio recorrió la oficina del funcionario.


Un grillito hizo sonar sus patitas.


Más de tres se tragaron sus carcajadas.


Fotógrafos paralizaron el disparador de sus aparatos.


Camarógrafos sumieron la panza.


El tráfico en la 31 Poniente y Bulevar 5 de Mayo se detuvo.


Dorantes Pérez, dueño de la situación, sonrió pedantemente y respondió:


—Ah…mmm…ehm…pues, yo creo en este momento sería mucho más útil contar con los retratos hablados de los sospechosos, pero no, no tenemos los retratos hablados de los testigos.


¡Olé!


Estallaron las carcajadas.


Ella bajó la mirada y abandonó la escena. 


El subprocurador sigue contando la anécdota entre sus cuates y no deja de reírse cada que la narra.


Nosotros tampoco.


Por cierto, nos reservamos el nombre de la compañera por respeto a su jefe que un día también fue el nuestro y lo queremos mucho.  



Bichito, bichito, bichito

 

Hay gatos tiernos y felices.


Peluditos y pachoncitos.


Sonrientes y místicos.


Y Reynaldo Lazcano no cumple con ninguna de las características, más que con la especie.


Y lo peor no es lo que dijo, ni los argumentos que esgrimió—mismos que fueron refutados por el consejero General del IFE, Alfredo Figueroa— sino la manera en que quedó evidenciado el magistrado electoral.


Su entrevista fue boletinada por la Universidad Autónoma de Puebla.


Y por cierto, publicada en la mayoría de los medios de comunicación.


Con eso nació la nueva raza: Felinus Lazcanuz.


Mascota de ya saben quién.

 

El Elmer Sosa nos regaló esta monería:

 

Felinus Lazcanuz

 

 



 
 

 

 
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