Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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24/02/2010

Everybody loves Pablo



Ay, so cute.


Es tan tierno cuando habla de sí mismo.


Aaaaaaaaaah.


Tan iluso, el pobrecito.


¡Me encanta!


Hasta siento que lo quiero.


Ayer, Pablito Fernández del Campo me recordó a mi sobrino cuando llegó emocionado a la casa presumiendo que sería la langosta principal en la pastorela.


¡Ay mi vida!


Fue inevitable pensar en mi sobrinito cuando Pablito comenzó a defenderse y a postularse como el mejor candidato del PRI a la alcaldía capitalina.


Verán:


El viernes pasado, Alejandro Armenta tuvo la ocurrencia de dinamitar el proceso interno por la ciudad cuando enlistó las características del futuro candidato a la presidencia municipal de Puebla: “El PRI requiere de perfiles jóvenes, ganadores, que antepongan los intereses del partido a sus intereses personales, que posea ideas frescas, que tenga idea de cómo se gobierna una ciudad, y no busque sólo el poder”, abrazando cariñosamente a Jorge Estefan Chidiac.


El mensaje fue clarísimo.


El propio exdiputado federal se sonrojó ante el destape velado del dirigente estatal.


Sin embargo, Pablito, ay Pablito, jura y perjura que Alejandro Armenta estaba hablando de él.


So Sweet!


—Esas características respaldan mi perfil, eso me motiva a seguir en la lucha por la presidencia municipal. Claro que se refería a mí —dijo el diputado.
—Pero estaba abrazando a Jorge Estefan —interceptó un reportero.
—Eso no significa nada, claro que estaba hablando de mí, yo cumplo con todas esas características.


Jajaja.


Patético.

 

Amargas navidades


¿Actualmente a quién se le ocurre ir al banco a guardar su dinerito, cuando existen sociedades financieras de inversión confiables o empleados probos del Congreso para organizar una caja de ahorro?


Of course.


Cuando surgió el boom de los defraudados de Sitma, Invergroup, Financiera Coofia o Grupo Bienestar Social La Paz, creí que era un problema de desinformación e ingenuidad de parte de los “socios” que compraron la ilusión de tener intereses estratosféricos por sus ahorros.


El caso de los defraudados de las sociedades financieras de inversión o grupos inmobiliarios comenzó a mediados del año pasado, y las personas que se enteraron a tiempo, lograron rescatar la mayor parte de sus ahorros.


Pero, alguien entiende cómo un grupo de r-e-p-o-r-t-e-r-o-s encargados de la fuente política fue objeto de un fraude en diciembre pasado.


Aun cuando este grupo de reporteros ha cubierto las consecuencias de Tiro Moranchel y de Valente Medina.


¡Yo no!


¡Que alguien me explique!


¿O van a justificar desinformación? —En mi pueblo se le dice de otra forma—.




Cada quincena, mis colegas entregaban sus centavitos.


Puntuales y precisos.


Alguno hizo planes para irse de vacaciones con sus “ahorros”.


Otra pensó en remodelar sus mueblecitos.


Y otro más planeó montar un negocio de ropita.


El dinero sería entregado a mitad de mes.


Por supuesto, el encargado de la “caja de ahorro” fantasma desapareció misteriosamente desde la primera semana de diciembre.


Fue cuando mis compañeritos pensaron en que tal vez, tal vez los habían estafado.


Pero aún tenían esperanzas.


Llamaron a la Procuraduría General de Justicia para preguntar cómo proceder en esos casos.


La sugerencia fue una: “Presenten la denuncia para que nosotros actuemos”.


Obviamente, mis colegas se sintieron avergonzados.


Minimizados.


¡Les arrebataron sus bolillitos y sus borreguitos!


Por supuesto, no presentaron la denuncia y tuvieron que planear otra forma de celebrar la Navidad.


Miau.


No diré más, porque mi madre me enseñó a no burlarme de las desgracias ajenas.



 



 
 

 

 
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