Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

Otro adicto al azar



Quesque otro aficionado a las cartas, a las maquinitas y a los juegos de azar —Además del buen Santi— es el diputado del PRI, Luis Alberto Arriaga Lila.


Cuentan los asiduos al póquer que el diputado visita varias veces a la semana casas de juego como Caliente o Jack.


Quesque antes de tener una curul, el diputado que usa su banquito para hablar en tribuna —sí un banquito de madera como el del góber—, andaba como perro sin dueño, pateando botes y que poco le faltaba para pedir dinerito para seguir con las maquinitas.


Sí que son las maquinitas su delirio y su debilidad.


Que lo enloquecen.


Que lo perturban.


Y que ha hecho tremendos berrinches cuando a pleno juego, lo sacan del casino por alguna emergencia en el Congreso local.
Pero que desde que es dueño de una curul, ya no le preocupa el dinero ni las grandes pérdidas, ahora el problema, dicen, es de tiempo.


Ni hablar, no se puede tener todo en la vida, ¿verdad?



Aclaración. Algunas veces nuestras fuentes nos informan datos errados, en ese sentido sírvase este espacio para dejar en claro que Santiago Bárcena, alias “El Santi”—nuestro corredor preferido, el arma secreta de la delegación olímpica, el Forrest Gump poblano— sí salió corriendo del casino ilegal de la Juárez la semana pasada, pero que no se fue sin pagar sus copas, porque el señor no bebe por una enfermedad. Será hasta octubre, cuando nuestro amigo Santi pueda beber otra vez.


Nosotros somos humildes y cuando nos equivocamos lo aceptamos: “Ddddisculpanots, TSanti edsssssss que, edssssss que, nots informaront malt.”

 



 
 

 

 
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