Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

26/03/2009

Adal, Deloya y Blanca



Haremos la columna breve porque iremos a ver a Enrique Bunbury.


Ustedes disculparán, pero la coescritora de este espacio de humor es rete fansssss del exvocalista de Héroes del Silencio.


Y lo mejor, queridos lectores, es que iré también al concierto de esta noche.


Una buena amiga me regaló una entrada para este miércoles y ya compré para hoy jueves.


¡Qué emoción!


Por eso, seremos breves y tal vez simplones.


No crean que chistosos como siempre, porque Edmundo anda con una depresión marca diablo y hasta en martes se fue a emborrachar.


Entonces, lectores, todo ese choro para explicarles que no le aunque Bunbury, ni la mega-rete-archi-depre de Mundo dejamos de escribir.


¿Quieren saber por qué está deprimido?


Próximamente lo sabrán.


En fin.


Al chisme.



La semana pasada, fanáticos del show bussiness, nos dimos una vuelta por el Complejo Cultural de la Universidad Autónoma de Puebla —so nice— y nos encontramos con el odioso de Adal Ramones.


Sólo Barney y Bailleres son más antipáticos que el exconductor del famoso programa televisivo “Otro Rollo”.


Ustedes dirán ¿Y eso qué diablos importa?


Pos fíjense que sí. El Adal —como le decimos los que lo odiamos— que empieza su monólogo preguntando por Memo Deloya, y para suerte del secretario particular de Mario Marín, no estuvo Cuauhtémoc Blanco para evitar confusiones.


“¿Dónde está Memo? ¿Memo? ¿Memo Deloya? ¡No te veo! ¿A poco no vino? Si le mandé 27 boletos para que viniera… seguramente los revendió allá fuera.”


Y en efecto, Memo no estaba.


Memo no fue.


No hubo Memo Deloya esa noche y Adal sufrió por su ausencia.



La que también fue tema de conversación aunque tampoco estaba sentada entre el público, fue la alcaldesa capitalina Blanca Alcalá Ruiz.


Para quien hubo flores, apapachos, reconocimientos y una rota de madre ancestral.


Verán:


“Ah, que ustedes son gobernados por la primera mujer alcaldesa ¿verdad? Creo que se llama Blanca Alcalá ¡sí! Así se llama, y quesque es ¿politóloga? Ay, no ma… ¿Qué estudian los politólogos? ¿Se imaginan a la alcaldesa toda apurada en la universidad porque tiene clases de Tranzas 2? ¿O que hizo una especialidad en cómo cobrar millones desde el Senado siendo diputada (sic)? ¿O qué tal que su clase magistral de ‘Cómo robar el erario y salir huyendo del país’ se la dictó Carlos Salinas de Gortari?”


Tómala.


Y eso que apenas y se sabía su nombre.


¿Se imaginan que supiera algo más?


Bueno.


Hasta ahí la anécdota.


Se los advertimos, simplones y apurados.

 

Aquí una monería de Elmer Sosa para mejorar nuestra descontextualizada columna.

 

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas