Dios en el poder


Selene Ríos Andraca
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27/10/2009

Rafa y su frazadita



So cute


Todos tienen su lado tierno.


Y todos crecen con la afición a una almohada, una sábana, una frazada o un conejito de peluche.


¿Quién de niño no hizo un berrinche porque su objeto favorito no estaba cerca?


Esas obsesiones no se curan con la edad ni con los cargos públicos.


Por ejemplo, yo tengo un Alf de peluche que me abraza y una almohada rosa afelpada que se llama Lola.


En fin.


Me consoló saber que el señor senador Rafael Moreno Valle también tiene una afición infantil.


Aunque lo vean frío y distante, de vez en cuando tiene destellos de Linus, ese famoso personaje de Charlie Brown que nunca soltaba su cobijita azul.


So sweet.


Let´s see.




El viernes pasado, en el 21 aniversario de Javier López Díaz como líder radiofónico distribuyeron frazadas azules como recuerdo de la celebración del conductor más escuchado en la entidad.


Las frazaditas —igualitas a la de Linus— venían envueltas coquetamente en papel celofán transparente con un enorme moño amarillo.


Muchas cobijitas fueron ignoradas por la clase política.


Ni las tocaron.


Se quedaron abandonadas en las mesas, solitas… pobrecitas.


Por más que crujían, nadie las pelaba.


Ahhhh.


Para colmo de males, el que más ansiaba tener una entre sus manos fue entrevistado justo cuando las guapas edecanes comenzaron a repartirlas.


Dicen los que rodeaban al senador, que hasta comió rápido para que le regalaran su recuerdito.


Pero esas pinches reporteras interfirieron con sus planes.


Las frazaditas pasaron de largo y él, se quedó ahí de pie, atendiendo a las representantes de los medios de comunicación, observando cómo se alejaba su cobijita.


—Oiga senador ¿cuánto se gastó en su informe de labores?
—Mmm… mira por el momento… ¿Me permiten?
—Ajá.


Rafael Moreno Valle dio la espalda a las reporteras para buscar algo…


—Señorita, señorita…Oiga… déjeme una, por favor.


La edecán, extrañada, extendió la sabanita al senador.


—Gracias…


Y regresó sonriente y emocionado con las reporteras.


Como niño con juguete nuevo.


—Perdón, es que me gustan mucho… hasta traigo una en la camioneta.


Mis colegas pusieron cara de “Miau”.


Él sonrió.


Durante la entrevista, sostuvo su frazada para que no se le perdiera.




El momento más complicado entre la cobija y el senador se dio a su salida.


La gente se le amontonaba para pedirle una foto, para saludarle o para hacerle una petición.


Él no cabía de la angustia, porque cada vez que alguien le pedía una foto, se apartaba de su sábana.


En las fotografías tomadas, Moreno Valle aparece acongojado y distraído…

 

Con la vista perdida.


Pues todo el tiempo tenía los ojos puestos en su trapito azul.


Así, como Linus en Charlie Brown pensaba: “Mi sabanita, mi sabanita”.


Para su fortuna,  llegó a su camioneta con su frazadita.

 

A poco no es muy tierno?

 



 
 

 

 
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