Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

Misterio en el IEE


Desde el lunes pasado, una duda invade los pasillos del Instituto Electoral del Estado (IEE).


Se lo preguntan los consejeros.


Los administrativos hacen apuestas.


Los del Servicio Profesional, hipótesis.


No, no se trata de la reforma electoral y mucho menos de la comparsa que ha decidido ser el Instituto Electoral para que el PRI tenga una salida jurídica y evite que los comicios de 2010 se celebren en julio.


No, la duda es más superflua.


La anécdota detrás de la duda, es por demás jocosa.


“¿Dónde está la camioneta de Jorge Sánchez Morales?”


Algo es seguro: en servicio no está la Suburban blanca 2007.


“¿Entonces?”


La historia, como todas las novelas juveniles de Televisa tiene de todo: muchachas guapas, alcohol, exceso de velocidad y un empoderado personaje.


El fin de semana pasado, nuestro querido Jorge Sánchez —él sabe bien que le queremos mucho— intentó revivir sus años mozos y salió a echar la party.


Por supuesto, solito no fue.


Se hizo acompañar de unos buenos amigos y de unas generosas amigas —¡Faltaba más!—.


Ya saben, música, cachondeo, baile y una que otra copita amenizaron la noche que terminaría en desgracia para la Suburban blanca —de esas que fabrica General Motors Company—.


Afortunadamente para todos nosotros, los pachangueros salieron ilesos.


Pero de la camioneta de lujo —por cierto, propiedad del instituto y no del consejero presidente— no podemos decir lo mismo.


No, la pobre se quedó sin parabrisas trasero.


¿Pero qué pasó con la Suburban?


A ciencia cierta no sabemos.


Lo que sí, es que quedó harto magullada —¿Magullada?—.


Más magullada quedó la vergüenza de Jorge Sánchez.


Para no platicar la escenita se llevó lejos, muy lejos a la Suburban.


—¡Ternurita!—


Ahora está hospedada en la agencia Peregrina, pero de San Martín Texmelucan.


Para que los especialistas en mecánica, salven a la Suburban que está a nada de convertirse en una carcacha.

 

***


Y solamente para demostrarle a Jorge Sánchez que lo retequeremos, le adaptamos la famosa canción de Selena, esa de “La Carcacha”, sólo para él volvemos a ser un vil karaoke:


—Le recomendamos al consejero presidente que la lea al ritmo del coro de la canción de Selena—.

 

Suburban, suburban blanca
no dejes de tambalear
Suburban, yo soy Jorgito
no nos vayas a dejar
Suburban, por el instituto
no dejes de tambalear
Suburban, poco a poquito
ya te llevo a arreglar

 

¡Eaaaah!


¡Salud, consejero!


Pensábamos en escribir que a la otra nos invite a la borrachera.


¡Pero nosotros llevamos el chofer!

 

***

 

Corazoncitos en la PGJ


La próxima columna, lo prometemos, hablaremos del corazoncito de dos hombres de primer nivel en la Procu.


Para que las cosas se relajen.


Porque por allá por la central de la dependencia en Plaza Dorada están todos tensos, y no los culpamos.


Sabemos que las cosas están color hormiga.


Así que para ese mal humor contaremos dos historias de amor en la PGJ.

 



 
 

 

 
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