Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez


Proyectos legislativos


Nuestra ausencia en estas páginas no fue hueva, no señores, nada de eso. Que no, que no. Dejamos de escribir unos días porque tuvimos la penosa tarea de tratar de entender, a través de reflexiones infrahumanas, la conformación de las comisiones legislativas. Para que a los lectores no les tome por sorpresa las ocurrencias de los diputados, les presentamos a ustedes una serie de temas que podrían ser tratados por algunos integrantes de la LVII Legislatura.


Todas nuestras predicciones van acorde a los antecedentes de los legisladores.

 

 

Proxeneta en busca de su legislador


Apenas, un señor con pinta de proxeneta se la pasó buscando a un diputado.


El señor andaba busque y busque en el Congreso con tarjetas en mano a su cliente consentido para reclamarle el porqué no había ido ya al negocio, que las muchachas ya lo extrañaban, que cuándo iba por unos alcoholes, que qué mala onda el recién nombrado diputado, que si no regresaba, Salma se iba a ir de la casa…


¿De qué casa hablamos?


Pues de una donde se hospedan unas muchachas, de éstas… ¿cómo se llaman? ¿Edecarnes? ¿Acompañantes? ¿Escorts? ¿Becarias?


Vaya usted a saber.


El chiste es que aquél señor se equivocó de diputado.


Aquél fino señor buscaba a Manuel Fernández, diputado de Partido del Trabajo —con cierta tendencia a alzar el dedo según diga el PRI—.


Pero por puro error aquél personaje, vestido con traje barato, cadena al cuello, corbata de dos por uno de Suburbia, le dejó al diputado equivocado —del cual no revelaremos el nombre— una tarjetita al petista, que decía donde podría contactar nuevamente a su tan adorada Salma.


El servicio de Salmita sale en mil pesos por tres horas… si su asunto se resuelve en menos de una hora, nomás tendrá que pagar 300 pesos, ¡una ganga!


Y qué ubicación del negocio, es lo mejor, la casa de Salma y sus amigas queda justo en una calle detrás del Centro Escolar Niños Héroes de Chapultepec, en el número 1016 de la Calle 21 Oriente. ¡Qué comodidad! ¡Después de buscar compañía puede pasar por sus hijos a la escuela!


Ah, y si de plano ya tiene con quién, pero no dónde, el mismo servicio de escorts le consigue habitación, eso sí, 300 pesos la hora.


Ya después de las buenas noticias, vienen las malas, por lo menos para el diputado.


Llamamos al número de las muchachas —quienes sí reconocen el nombre del diputado como cliente regular, ¿eh?— para buscar a Salmita.


Pero la niña ya renunció.

 

Lástima diputado.

 




 
 

 

 
Todos los Columnistas