Dios en el poder


Selene Ríos / Edmundo Velázquez

 

Calaveras y diablitos


En honor a nuestras tradiciones decidimos hacer unas Calaveras para este espacio.


Le advertimos, querido lector, que no son las mejores que ha visto y, desgraciadamente, tampoco las más chistosas.


Lo hicimos para conservar ese espíritu mexicano de poder reírse hasta de la muerte en su propia cara.


La vida ayer nomás nos dio para cuatro entes: Cambio, Mario Marín, Javier López Zavala y Juan de Dios Bravo.

 

Se las dejamos para este Día de Muertos.

 


 

 

La muerte de Cambio

 

Llegó a Cambio La Catrina,
Y confundió la redacción con una cantina.
Valiéndole gorro los treinta años
Los mató a todos con su carabina

 

Por falta de fondos, Cambio chupó faros
Ni Rueda ni Nacho lograron salvarlo
¿Será que faltó un convenio de 10 mil varos?
¿O los dos complotearon para guardarlo?

 

En la redacción lloran los malcriados,
Los reporteros también están en la lista
Sin trabajo, jodidos y endeudados
pedirán chamba ahora en El Columnista

 

Solemne, tan lenta y divina
La Calaca terminó con la agonía.
Marín, Blanca y Zavala en la algarabía
Y en el Gobierno del Estado no caben de alegría

 

“¿Ahora yo qué hago con esta bola de huevones?
Son gritones, pelados y respondones.
¿Yo qué iba a saber que eran unos cabrones
y ellos están que no caben en sus calzones?”.

 

“Yo pensé en darles trabajos varios,
Escribir cartas de amor y cuentos baratos
Pero tan poco talento tienen los descarados

 

Que ni siquiera saben escribir mis obituarios”

 


 

Mario Marín

 

Hablando mandarín,
Llegó Doña Calaca
Pidiendo un chaparrín
Pa’ presentárselo a La Parca.

 

La Catrina, en Casa Puebla apareció
Con un bello atuendo de aserrín,
Gritando, le explicó su suerte a Marín:

 

“La Corte te habrá exonerado,
Y quizá tu pueblo perdonado
Pero yo ya lo he pensado
Y eres un tipo muy pesado,
Además de mal hablado.
¡Ya está sentenciado!
En el panteón serás juzgado”,
Ni hablar…
El Precioso quedó acorralado.

 


 

Javier López Zavala

 

Se quitó nana, buche y nenepil
Pero Zavala no se quitó el huipil
No pudo pasar desapercibido
Cuando la Calaca lo buscaba con un aullido

 

Se vino corriendo desde Pijijiapan
Porque allá en Chiapas no lo solapan
Zavala encontró en Puebla un camino
Creó el proyecto Z, pensando en su destino

 

La Calaca lo encontró con un plan ensordecedor:
“¿¡El prieto ese quiere ser gobernador!?
Mejores chistes he escuchado,
Como Moreno Valle envalentonado”.

 

Siempre hambrienta la Catrina
En un pozolito pensó
“Éste a gobernador no llega
Y de eso me encargo yo”.
A Zavala lo desoyó
Y con maíz, orégano y cebolla
En pozole se lo comió.

 


 

Juan de Dios Bravo

 

Buscaba La Catrina
Un gordo feroz
Pa’ comérselo con arroz.
Buscó en la cocina
Y nada encontró.
Corrió al Ayuntamiento
Y vio a Juan de Dios.
A este gordito, me lo ceno yo”,
Frotándose las manos,
La Huesuda sentenció.
Pero lo hizo en mixiote…
Y ¡no le gustó!

 

 



 
 

 

 
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