DONDE LA LEY TERMINA, COMIENZO YO


Maritha Amescua


Impunidad en Tehuacán


Los políticos son
como los cines de barrio,
primero te hacen entrar
y después te cambian el programa.
(Enrique Jardiel Poncela)


Que siempre no dice el presidente municipal de Tehuacán respecto de contratos de obra pública adjudicados conforme a derecho en la administración anterior; que la ley termina con el trienio y comienza el y sus arbitrarias decisiones, respecto del contrato de obra pública SAU-DOP-PIBAI-LP-002/2007 que tenía por objeto la Modernización y Ampliación del Camino tipo “D”Mejorado E.C. (Azumbilla-Tlacotepec de Díaz) Km 19+800 Santa Catarina Otzolotepec de 2.14 km de Longitud, Tramo del Km 0+000 al 2+138, Municipio de Tehuacán).


Y mire Usted amable lector, la historia de lo ocurrido es más o menos así:


En Julio del año pasado asistieron a la Licitación Pública Nacional del Comité de Obras Públicas y Servicios Relacionados del municipio de Tehuacán las empresas MDLC Constructora Mariana Dolores Lopez Calva y SACOGA Construcciones, S.A. de C.V., en la que la primera de ellas resultó ganadora por presentar la mejor propuesta técnica y económica para ejecutar las obras planteadas: dos kilómetros y fracción de camino anteriormente rural y que el Ayuntamiento de Tehuacán 2005-2008 pretendía modernizar.


El contrato de obra se formalizó días después de hacer saber a los participantes el fallo y los trabajos dieron inicio por parte de la empresa MDLC quien también otorgó la fianza respectiva en el mismo mes de Julio del año pasado.


En Octubre de ese mismo año el Ayuntamiento se acercó a la empresa MDL con la intención de firmar un convenio modificatorio al contrato original de obra pública toda vez que el anticipo se entregó hasta esa fecha, deteniendo el inicio de la obra, y no se le pagó ninguna estimación a la contratista aduciendo que el Ayuntamiento no contaba con el presupuesto para pagar dichas estimaciones. Sin embargo, yo me pregunto cómo es posible que se termine un techo presupuestal que existía en el momento de la Licitación proveniente del Fondo Autorizado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, cuando solo se ha gastado el 30% del mismo.


De cualquier manera, el contratista aceptó seguir con los trabajos a pesar de la falta de pago, ya que según el Presidente Municipal y su equipo de trabajo esta vez si saldría el recurso para continuar con la obra;  sin embargo, esto jamás sucedió, por lo que la empresa, en Enero de este año, preocupada porque el 31 de Diciembre –según el modificatorio- se vencía el plazo de entrega de la obra, se acercó nuevamente a la Dirección de Obras Públicas a solicitar una reprogramación de los plazos de ejecución, toda vez que no se habían recibido los pagos correspondientes .


El Director de Obras Públicas respondió (hasta el 7 de Febrero) y cito textual: “en vista de que no existe liberación de los tramos por parte de la supervisión externa respecto de donde colocar la carpeta asfáltica y la oposición de los vecinos para afectar otros tramos que nos permitan dar avance a la obra se suspende totalmente por un periodo de quince días naturales, debiendo el contratista mantener el personal y equipo estrictamente necesario para la continuación de los trabajos”


Y aquí otra vez ya me perdí, porque primero el Comité de Obras de Tehuacán licita una obra para la que oficialmente tiene recursos federales y después ya no tiene dinero para pagar; y además proyecta dicha obra sin haber platicado con los vecinos sobre el beneficio de la misma? Como el Borras, el Ayuntamiento se lanza sin provisiones a la guerra; ¿o será que en vista del adiós el Ayuntamiento anterior decidió “ocupar” el dinero de la obra en menesteres de despedida? O que el nuevo, es tan nuevo que no le gusta tener nada viejo y por lo tanto no cumple compromisos adquiridos por la administración anterior? Habría que revisar la cuenta pública del ejercicio anterior.


El 14 de Marzo la empresa solicitó la terminación anticipada  al Ayuntamiento actual 2008-2011, ya que la obra estaba detenida y no había ninguna respuesta de pago, a lo que el Ayuntamiento asentó en Bitácora de obra la aceptación de  la terminación anticipada de la obra toda vez que los 15 días naturales nunca terminaron; nunca se ordenó el reinicio de los trabajos luego del 7 de febrero en los que se suspendieron. Esto se formalizó en mayo cuando representantes de la empresa acudieron al salón de Cabildo de Tehuacán a reunirse con funcionarios de la actual administración municipal y de la Federación.


Después de todo esto, con fecha 10 de septiembre con la mano en la cintura y la toda la prepotencia de la Presidencia Municipal de Tehuacán, la empresa recibe oficio mediante el que se ordena la rescisión del contrato que hemos mencionado por mala ejecución.


Es decir; que en un principio se licita una obra, se otorga el contrato, nunca se le paga al contratista y después se le rescinde el contrato, mismo que ya había sido concluido vía terminación anticipada el contrato con la venia de ambas partes. Pero allá en Tehuacán lo que cuenta es, como en muchos otros municipios de nuestro país “la impunidad”; el hacer las cosas a la voluntad del gobernante, olvidándose por completo que se debe a su gente y que más allá de cuestiones electorales cuando un gobernante es electo debe cumplir no solo sus promesas de campaña, sino dar continuidad con responsabilidad de los compromisos adquiridos por la administración anterior.


A mí me gustaría saber donde quedó el dinero que se bajó de la Federación para esta obra, porque a fin de cuentas la suficiencia presupuestal existía y solo se erogó el 30% de la misma en anticipo. Y ahora el culpable es la empresa que buscaba hacer su trabajo de la mejor manera, un trabajo que el mismo Ayuntamiento le asignó y que nunca le pagó evitando así que se concluyera exitosamente.

 

Mejor no acuda a licitaciones públicas cuando se acerque el fin de sexenio o trienio porque en este nuestro país tan apesadumbrado, no existe la seguridad institucional que nos debería respaldar a los ciudadanos, sino que prevalece sutilmente la máxima: donde la ley termina comienza la voluntad discrecional de nuestros gobernantes, aún si esta significa menoscabar los derechos de aquellos que lo llevaron a ocupar tan alta posición.

    



 
 

 

 
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