DONDE LA LEY TERMINA, COMIENZO YO


Maritha Amescua


Depurando las policías o de cómo entender a Batman


“Creíste que podíamos ser decentes
en un mundo sin moral?
En este mundo la única oportunidad es el azar”
(El Guasón-El Caballero de la Noche)


Como un espejo El Caballero de la Noche refleja el caos en el que una Ciudad como la nuestra se convierte, cuando los héroes cotidianos se paralizan de miedo y se dejan controlar por las redes criminales. México está inmerso en el caos que ha provocado la delincuencia organizada al interior de nuestras instituciones encontrando en ello la libertad que necesitan para actuar según sus reglas y su ética.


Hace unos días ante la terrible conmoción que ocasionó al país entero el asesinato de Fernando Martí luego de ser secuestrado el presidente Calderón nos regaló la mejor de sus respuestas compuesta en dos partes.

  1. El Gobierno del Distrito Federal no está haciendo su tarea contra la delincuencia organizada.

  2. El Gobierno Federal si la está haciendo y por eso envió al Congreso de la Unión una propuesta de reforma al Código Penal referente a las sanciones aplicadas a los secuestradores proponiendo la cadena perpetua para el delito de secuestro.

Estas dos sugerencias me llevan a pensar entonces que el Gobierno Federal nada tiene que ver con la infiltración de delincuentes en las corporaciones policiales de todo el país.


La infiltración de las corporaciones policiales es solo un hilo más de la red de la delincuencia organizada y el último eslabón de la cadena son los policías ( mandos medios e inferiores), así que la depuración de las policías (la cual se está hablando en México desde hace poco más de treinta años) no es la solución del problema sino que debe ser solo parte de la misma; y tal pareciera que las políticas públicas que se diseñan al interior de nuestro Gobierno Federal están únicamente encaminadas a la profesionalización de los cuerpos policiales así como depuración total. Ya hemos tocado este tema en columnas anteriores, la profesionalización de los cuerpos policiales es extremadamente necesaria, sin embargo la reforma profunda e integral que debiera ir aparejada a estas medidas no aparece en el escenario nacional y no ocupa aún la agenda de nuestro presidente que parece más preocupado porque el Gobierno Capitalino haga su trabajo, que en crear las condiciones necesarias para que los esfuerzos estatales y municipales produzcan resultados serios.


Las redes criminales que infiltran nuestras corporaciones se valen también y más aún de los mandos superiores y de funcionarios de alto nivel de los Gobiernos Estatales, Municipales y claro está Federal a fin de lograr sus objetivos; es decir, es tonto pensar que un policía de mediana categoría pueda estar apoyando las redes criminales sin que se sepa al interior de la corporación e incluso del Gobierno mismo. Resulta hipócrita la propuesta presidencial al intentar castigar con cadena perpetua solamente a los policías que participen del secuestro en nuestro país; ¿y que hay de los funcionarios de primer nivel involucrados?


Por eso es sorprendente el cinismo de Calderón hace poco más de una semana, al salir a enfrentar a los mexicanos que exigían una explicación por el secuestro y muerte de Martí que solo encontraron la dura exigencia de parte del Gobierno Federal al gobierno Capitalino de depurar sus organizaciones policiales, y un día después su espléndida iniciativa para instaurar la cadena perpetua para los secuestradores que sean o hayan sido policías, para quienes actúen contra discapacitados y menores de edad y para quienes mutilen o maten a sus víctimas.


Me imagino la risa que esta iniciativa provocó en los miembros de la delincuencia organizada en nuestro país; mientras ellos siguen generando estrategias de alto nivel para ocupar cada vez más y mejores espacios dentro de la vida Nacional nuestro gobierno sigue con medidas reaccionarias que intentan asemejar al Rey Populachero que escribiera Luis Pazos hace ya varios ayeres, ya que intenta purificarse con sectores sociales vulnerables como lo son el de  los discapacitados y menores de edad, castigando con dureza a los delincuentes que los tomen como blanco, buscando de ese modo un posicionamiento meramente político ante los organismos internacionales especializados y en un mismo tiempo evadiendo  la responsabilidad que le toca por su ineficacia contra el crimen organizado a dos años de gobierno; en los que ciertamente ha ejecutado operativos exitosos en contra de este mal que nos aqueja pero que no han ido aparejados de políticas públicas contundentes que denoten voluntad política para acabar con el problema.


El mal de las instituciones infiltradas por la delincuencia organizada se ha convertido en un verdadero dilema ético difícil de atacar; ya que el propio crimen está dictando la agenda nacional echando fuera temas igualmente relevantes: cada año más de mil niños mexicanos menores de cuatro años mueren por “desnutrición y otras deficiencias nutricionales” es decir; mueren de hambre; ¿quién debiera sufrir la cadena perpetua en este caso? Es por eso que la iniciativa resulta hipócrita y reaccionaria ya que busca en primera instancia posicionar en la mente de los ciudadanos su “voluntad” de atacar el problema con rudeza, y después mostrar a los empresarios e inversionistas que con él están seguros.


Sin embargo, el crimen organizado gana cada día más y mejores escaños dentro de nuestra política; no solo obtienen sus objetivos económicos sino que marcan la pauta de lo que nuestros gobernantes harán el siguiente día; mientras tanto ellos siguen capacitando a sus miembros, otorgándoles seguridad institucional y económica a sus miembros asegurando asó su lealtad y permanencia dentro de la red. Ahora nosotros los ciudadanos pagaremos el sueldo de nuestros diputados y senadores quienes en los siguientes meses estarán discutiendo esta iniciativa de reforma al código penal para imponer cadena perpetua a los secuestradores y en un mismo tiempo estaremos pagando a las redes criminales la capacitación para sus miembros, su equipamiento y sus sistemas de inteligencia a través de los funcionarios que participen infiltrados.


“A veces la verdad no es suficiente, a veces la gente merece que recompenses su fé” (Batman-El Caballero de la noche) Los mexicanos ya sabemos que nuestras instituciones están corrompidas al más alto nivel, hoy exigimos ser recompensados con medidas enérgicas e inteligentes que nos honren y le abran paso al desarrollo que nos urge en nuestro país.
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DE LA PLUMA DEL LECTOR


HOLA MI ESTIMADA MARITHA!!!! SOLO TE ESCRIBO PARA SALUDARTE Y APROVECHO, SI TU LO PERMITES, HACERTE ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE TU COLUMNA TITULADA “EL SECUESTRO MARTI Y EL CASO MEDELLIN”


Inicio mi reflexión sobre la importancia de los Derechos del Hombre, los cuales son inherentes, irrevocables, inalienables  e irrenunciables, mismos que basados en la ley natural, el ser humano los adquiere por el simple hecho de su condición humana.


El hombre en su  “Estado de naturaleza”, también sabe  de manera inherente sobre las limitantes de dicha ley natural, lo que propicia que reconozca lo que éticamente este mal o bien. Sin necesidad de tratar de explicar este concepto bajo la teoría iusnaturalista, positivista o realista, finalmente el Hombre está dotado de igual forma de actitudes de “guerra” que confrontaran su propia naturaleza.


Es pues, entonces que el “contrato social” buscara la organización social bajo un pacto que “moralmente” y “socialmente” propicien un convivio digno entre individuos relacionados.


Este aspecto impositivo, provocara, en teoría, que el individuo pueda vivir dignamente limitando sus propias pasiones, sin afectarse así mismo y a los demás.


Ahora bien, en la democracia ideal, la sociedad, constituida con individuos, que tienen derechos y obligaciones, deberá asumir  una actitud de Solidaridad para mantener su existencia, siempre y cuando, sus objetivos se basen en lo moral y lo ético.


Que pasa entonces cuando al individuo se le arrebata su derecho irrevocable de vivir?, la sociedad se resquebraja y pierde sentido el elemento sustancial de “justicia”.


Es ahí, donde la sociedad deberá convertirse en individuo para ejercer de manera solidaria, su capacidad de defensa que la víctima no tuvo derecho ejercer. Es decir, por ejemplo en el caso de la “Pena de Muerte”, esta no debería ser concebida como un acto de “venganza”, sino como un acto de “defensa propia” cooptada por la sociedad solidaria de apoyo al débil que nunca pudo defenderse.


Si bien es cierto que no está demostrada la viabilidad de esta pena en el mundo para abatir la criminalidad, tampoco está demostrada que su inexistencia la garantice. Lo que si esta demostrado es que aquel que arrebato la vida y la sociedad solidaria, atreves del Estado se la quita, no volverá desde el punto de vista biológico y físico a volver a delinquir.


La pena de Muerte, erradica de raíz el problema individual de aquel que lo merezca, pero mejor aun, evoca de manera concreta el precepto de igualdad, porque si todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y obligaciones, también deberemos aceptar de manera proporcional el devolverle a la naturaleza lo que le has quitado.


Finalmente, este problema se erradicara, a mi parecer, con la prevención y evitar la corrupción.


Gracias estimada amiga. (Pablo Arturo Díaz Romano-Diputado Local suplente)

    



 
 

 

 
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