Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Furia paredista

No es casual que un personaje tan proclive a los reflectores y a los medios de comunicación, como Luis Paredes Moctezuma, no haya asistido a la inauguración de la Sala de Expresidentes en el ayuntamiento, pese a que esto implicaba perder la oportunidad de lograr una especie de “retorno anunciado y anhelado” al Palacio Municipal, después de que - prácticamente – salió de ahí defenestrado por propios y extraños.

 

Lo cierto es que Paredes Moctezuma no quiso reaparecer en la vida política de Puebla, para evitar las comparaciones sobre cómo dejó la alcaldía en el 2005 y cómo lo hará su sucesor. Se negó a que alguien le preguntará por qué mientras el actual edil supuestamente se prepara para continuar con su carrera política, él dejo el Palacio Municipal expulsado del PAN, culpado de la derrota de su partido en noviembre de 2004, rechazado por la ciudadanía y con un pie en la cárcel por sus evidentes malos manejos.

 

Repudiado por la sociedad y casi aniquilado en el PAN, pero el paredismo todavía persiste en uno que otro medio de comunicación y (ex) dirigente empresarial, como Luis Mora Velasco y Juan José Rodríguez Posada, mejor conocidos en el bajo mundo del Yunque como el “Botijas y el chompiras”, que todavía respiran por la herida que significa la pérdida del poder.

 

La furia paredista está plenamente justificada, ya que este grupo minoritario esperaba que Enrique Doger Guerrero culminara su gestión envuelto en escándalos, acusaciones, deslindes…exactamente como Paredes Moctezuma se fue de la alcaldía. Pero no ha sido así, pese a los intentos de sus voceros por llevar a cabo una campaña de desprestigio contra el actual edil.
Los medios relatan fielmente la manera en que el ex presidente municipal panista abandonó el cargo: Al interior y exterior del ayuntamiento se criticaba el poco avance en la obra del distribuidor Juárez- Serdán y la mala utilización de los recursos para este proyecto que costó más de 600 millones de pesos y llevó a la quiebra a una treintena de negocios en la zona, sin que los entonces dirigentes empresariales hicieran algo por defender a quienes dicen representar.

 

Además, incluso antes de salir explotaban escándalos de corrupción al interior del paredismo, como ocurrió con la desaparición de la dirección de Ecología por los malos manejos administrativos y operativos del titular de la dependencia, Francisco Ferrari López. También hubo ajustes de cuentes, como la salida de la administración del ex vocero, Miguel Ángel Labastida, cesado por Luís Paredes por no haber apoyado a Patricia Sánchez como candidata a diputada local.

 

Pero Labastida no fue el único. Agustín Flores Cuadra, ex secretario de Administración Urbana y Obra Pública, sufrió el destierro paredista por motivos políticos, como lo corroboró la entonces contralora municipal Dolores Cervantes Moctezuma al deslindar a su dependencia de esta destitución y responsabilizar directamente al ex edil.

 

En lugar de llevar a cabo acciones para reubicar a los ambulantes y regular el comercio informal, como ocurrió recientemente con la actual administración, en aquél lejano 2005 la ciudadanía exigía a la comuna paredista  una explicación de sus acciones en el rubro de los informales, después de que su ayuntamiento otorgó permisos a 250 ambulantes para vender en las calles del primer cuadro de la ciudad y mostró negligencia en el proceso de regularización de las colonias del sur de la capital.

 

Durante todo el trienio fueron conflictivas, negativas y desgastantes las relaciones entre el sindicato de trabajadores municipales y Paredes Moctezuma, ya que el ex alcalde desconoció a la agrupación, formó otra favorable a sus intereses y, pocos días antes de salir, entregó bases a centenares de amigos y simpatizantes de su grupo. Las huelgas o paros de policías se convirtieron en cosa de todos los días en aquélla administración.

 

Y con excepción de quienes hasta la fecha se asumen como sus voceros, el trato entre el ex munícipe y la prensa poblana fue hasta violento, como lo demostraron las huestes paredistas al golpear cobardemente a reporteros que cubrían una protesta de pensionados.

 

Y qué decir de las dos ocasiones en que botó el cargo para buscar – fallidamente por cierto – la candidatura del PAN a gobernador, demostrando su nulo interés por una ciudad a la que hizo pagar dos sueldos de edil durante su fracasada aventura política, porque las investigaciones periodísticas de la época comprobaron que él y sus suplentes recibieron sendos salarios completos 

 

Este recuento (mínimo por cierto) de anomalías y excesos permite comprender por qué Paredes Mocteztuma tuvo –literalmente – que huir de la Angelópolis y vio canceladas sus aspiraciones políticas, sin tener siquiera la posibilidad de, cuando menos, iniciar una precampaña. De ahí su frustración y furia.




 
 

 

 
Todos los Columnistas