Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


¿Se compra, se hereda o se gana?


¿La gubernatura se compra, se hereda…o se gana? Es poco común iniciar una columna periodística con una pregunta y, de hecho, los maestros recomendaban no empezar ningún ejercicio informativo con un cuestionamiento…sin embargo no encontré una mejor manera de describir lo que está pasando con la sucesión estatal al interior del PRI, ya que un precandidato quiere comprar el gobierno, un actor político importante quiere heredársela a su favorito, mientras los demás aspirantes tienen que ganar la postulación.

 

Veamos: es claro que Javier López Zavala quiere comprar la gubernatura y que, para ello, cuenta con todo (o casi todo) el presupuesto del gobierno estatal. En esa intentona, coopta a periodistas, empresarios y a políticos priístas y opositores con convenios de extensión de información, licitaciones, contratos de obra pública o promesas de que si el proyecto Z se concreta seguirán mamando de la “ubre gubernamental”.

 

Esta compra de voces y conciencias ha permitido a López Zavala obtener halagos inmerecidos, callar o “convencer” a anteriores detractores, semiocultar sus excesos y anomalías en casos como el de la señora a la que quiere robarle su casa de Arboledas San Ignacio y allegarse de empresarios vividores de la política que han lucrado con el gobierno actual y esperan hacerlo con el próximo.

 

¿Pero el presupuesto estatal le alcanzará para comprar la gubernatura?  El silencio y la complicidad de la gran mayoría de los medios informativos y de los columnistas políticos, aunadas a la cooptación de priístas de medio pelo y de supuestos opositores, como Irma Ramos, Jesús Encinas y Carolina O Farril,¿le permitirán a Z revertir su baja intención de voto en las encuestas y su elevado posicionamiento negativo ante la ciudadanía, que es la que supuestamente emitirá su voto en el 2010?

 

La gubernatura como herencia

 

¿Mario Marín Torres podrá heredarle el gobierno a Javier López Zavala, para seguir su proyecto transexenal e iniciar un nuevo maximato o minimato? Es un cuestionamiento pertinente, porque el gobernador ya mostró sus cartas, dio el banderazo de salida a su sucesión y, sobre todo, ya definió que su prioridad en lo que le resta del sexenio es dejarle el puesto a su hijo político.

 

Desde los tiempos de Plutarco Elías Calles (maximato) y Maximino Avila Camacho (minimato) ningún proyecto transexenal se ha concretado en México o Puebla. Manuel Bartlett Díaz y Melquíades Morales Flores intentaron levemente perpetuar a sus grupos en el gobierno, pero no lo lograron, ya que alguien fuera de su equipo les arrebató la postulación con un elevado potencial de voto y una gran aceptación ciudadana.

 

En 1998 y 2004, la debilidad competitiva, estructural y electoral del PAN hubiera permitido a los gobernadores en turno imponer al candidato del PRI con esperanzas fundadas de ganar, sobre todo si se toma en cuenta que Manuel Bartlett Díaz y Melquíades Morales concluyeron sus gestiones con elevados índices de aprobación ciudadana.

 

En contraste, para el 2010 se proyecta que el blanquiazul tiene posibilidades reales de quedarse con la gubernatura y las encuestas muestran que la administración estatal marinista no cuenta con los niveles de aprobación social de sus antecesoras. Bajo esta lógica, se concluiría que es difícil que Marín Torres concrete su proyecto de heredarle el gobierno a su delfín.

 

Sin embargo, el hecho de que los dos mandatarios anteriores no lo hayan logrado, no quiere decir que ahora ocurra lo mismo, sobre todo cuando el gobernador ya se asumió públicamente como el principal financiero y operador político-electoral de Javier López Zavala, algo que no hicieron ni Manuel Bartlett ni Melquíades Morales.    

 

Mientras tanto, los demás precandidatos que aspiran a ser postulados por el PRI, deberán entender que, si realmente quieren ser gobernadores, tendrán que ganar la nominación con un trabajo político-social que los lleve a sumar a la mayoría priísta inconforme con la imposición zavalista y, además, con propuestas y proyectos que los lleven a obtener el apoyo y la confianza ciudadanas.

 

Si Valentín Meneses, Mario Montero, Blanca Alcalá Ruiz, Enrique Agüera, Enrique Doger, Jorge Estefan y Jesús Morales Flores quieren ser gobernadores, deberán llegar al momento decisivo de la postulación con un elevado potencial de voto y una gran aceptación ciudadana, para garantizar al PRI nacional y local la victoria y, sobre todo, desalentar el intento de imposición zavalista.  

 



 
 

 

 
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