Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Ayuntamiento zavalista


Lo dijo Hamlet de William Shakespeare: “fragilidad, tienes nombre de mujer”, cuando su madre, la reina de Dinamarca, sustituyó en el trono y en la cama al padre de Hamlet con el tío, que, por cierto, era quien había asesinado al monarca. Una situación similar de traición y abandono se está dando al interior del ayuntamiento de Puebla en detrimento de Jorge Estefan Chidiac y a favor de Javier López Zavala.

 

Lo que sucede es muy sencillo: se suponía que la llegada de Blanca Alcalá Ruiz al ayuntamiento fortalecería las aspiraciones políticas de Jorge Estefan Chidiac y/o de la propia presidenta, debido a que, supuestamente, forman parte del mismo grupo político y ambos harían equipo para la sucesión del 2010.

 

Tan seguro estaba de su presunta aliada estaba el diputado federal priísta y calderonista, que aprovechó sus espacios en radio para – por primera vez en esta sucesión adelantada - autodestaparse como precandidato a la gubernatura e incluir a la edilesa en la lista de los posibles.

 

Pero nadie sabe para quién trabaja y ya se tiene conocimiento pleno de que Estefan Chidiac no es el candidato de Blanca Alcalá, que, de facto, se ha sumado a las filas zavalistas al avalar que la Sedesol, Gobernación y Sindicatura hayan dejado se ser dependencias municipales, para convertirse abiertamente en oficinas de campaña del chiapaneco.

 

Quien tiene la encomienda de usar los programas de la Sedesol municipal para favorecer la precampaña de López Zavala es Eduardo Aguirre, que cobra como director de Programas Sociales y desde hace tiempo trabaja para el ex funcionario en la cooptación de vecinos de juntas auxiliares y unidades habitaciones.

 

En el pasado reciente, por órdenes de López Zavala, Eduardo Aguirre era el encargado de boicotear las inauguraciones de obras dogeristas haciéndose pasar por dirigente de una agrupación fantasma de “Vecinos por el Desarrollo Sustentable”.  Hoy maneja programas,  recursos materiales y humanos en la precampaña zavalista en las colonias populares.

 

Aparte de amenazar a mujeres que tienen la mala fortuna de trabajar en Sindicatura, Reynaldo Lazcano sigue la instrucción zavalista de sacar del ayuntamiento a todo aquél que esté o haya estado ligado al ex edil Enrique Doger Guerrero. Reynaldo Lazcano sabe que se mantiene como Síndico gracias a su padrino y no a la edilesa, quien en más de una ocasión ha demostrado su rechazo al exhibicionismo y a los excesos del supuesto “representante del pueblo”.

 

Pero si en Sedesol y Sindicatura se mantiene cierto bajo perfil y discreción en la manipulación de los programas y recursos oficiales a favor de López Zavala, es en la secretaría de Gobernación donde hay una auténtica mapachera encabezada por Juan de Dios Bravo, que hizo que la invasión de ambulantes al Centro Histórico volviera a desbordarse, para reforzar los compromisos del precandidato con esos grupos, pese a la molestia ciudadana y a los impactos negativos sociales, mediáticos y políticos contra Alcalá Ruiz.

 

Otro mapache zavalista pagado con dinero oficial es Ángel Pacheco Ahuatzin, a quien se le creó una súper dirección, la de Colonias y Juntas Auxiliares, que es producto de la fusión de varias instancias. Es el poder tras el trono en Gobernación por su amplia experiencia en la manipulación de recursos públicos con fines políticos, como lo comprobaron los personajes a los que hizo diputados federales: Salomón Jauli y Luis Antonio Godina, entre otros.

 

Un perfil muy similar es el de Humberto Hidalgo, que cobra como encargado de la Atención Ciudadana, pero que no puede renegar de su perfil de “operador” electoral, porque – junto a Pacheco Ahuatzin – toda su vida profesional ha estado ligada a tareas partidistas, como el acarreo de votantes, la conversión de programas y recursos oficiales en sufragios o la cooptación de líderes de colonias.

 

Estos datos demuestran que Alcalá Ruiz cedió a López Zavala el control político-electoral del ayuntamiento, en lo que puede interpretarse como una “cesión de poderes”. Los afectados son, directamente, Jorge Estefan Chidiac, que se quedó con “posiciones migajas” en algunas dependencias y la propia edilesa, que ni siquiera gobierna el municipio que tan ampliamente ganó.




 
 

 

 
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