Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Los vetos


Son a todas luces desproporcionados e injustificables política y profesionalmente los vetos que el ala zavalista del gobierno estatal pretende imponer a dos personajes que le son incómodos por razones sucesorias y de grupo: Víctor Manuel Giorgana Jiménez y Enrique Doger Guerrero.

 

Llama la atención la andanada mediática y política de hoy contra Giorgana Jiménez, dado que sigue siendo funcionario estatal y vale la pena preguntarse por qué quienes se sienten con el derecho de vetarlo para que no se incorpore al próximo ayuntamiento, no  ejercieron esa prerrogativa hace tres años y le impidieron formar parte del mismo gobierno que hasta la fecha comparten.

 

Si se supone que quienes tienen vetado al director de CCP actúan a nombre de todo el marinismo, ¿por qué el verdadero jefe del gobierno y el partido lo incluyó en su administración y lo ha mantenido en ella, pese a todos los periodicazos que le han endilgado?, cuando una sola llamada bastaría, no sólo para sacarlo del gabinete, sino para que el resto de la clase política priísta lo ignore en lo que resta del sexenio.    

 

Se confirma que quien manda en la entidad es uno y que mienten con frecuencia algunos de los que pregonan una supuesta cercanía con él, para amedrentar y amenazar a quienes no se pliegan a sus intereses. Es imposible que Blanca Alcalá se atreva a desobedecer una instrucción directa del gobernador en cuanto a Giorgana Jiménez u otro tema, cuando en los hechos parece que ya le cedió una parte importante de la designación del gabinete y de la administración política de la ciudad.

 

Esto lleva  a la conclusión de que el supuesto veto a Giorgana Jiménez proviene solo del sector zavalista o no es más que un invento mediático- político, para aparentar que Blanca Alcalá mantendrá una mínima independencia respecto al gobierno y no aceptará el rol de “delegada estatal” en el Palacio Municipal.

 

Alientan formación del TUCED

 

En contraste, contra el dogerismo sí parece pesar un veto real y comprobado, como lo dejó entrever desde enero pasado el secretario general de la BUAP, José Ramón Eguíbar Cuenca, al declarar que los dogeristas tenían cerradas las puertas de la institución. Una afirmación desafortunada que poco después fue desmentida por el rector Enrique Agúera Ibáñez.

 

Pero el jueves anterior la propia Blanca Alcalá confirmó la existencia de ese veto al mostrar claramente una doble actitud respecto a su equipo de trabajo, porque por un lado no quiso informar quiénes se integrarán a su gestión y, por el otro, sí aseveró que no incluirá a nadie allegado a Enrique Doger Guerrero.

 

Un día después, Darío Carmona García externó su veto a la posibilidad de que Doger Guerrero sea rector de la UDLA y, aunque su argumento fue risible, permitió ratificar que el zavalismo (¿o aquí sí el marinismo?) pretende cerrar cualquier puerta política o profesional al grupo que considera su adversario para el 2010.

 

Es notorio que el titular de la SEP finja interesarse tanto en una universidad privada y se crea con derecho de veto, cuando su propia actuación como funcionario público deja mucho qué desear, como lo demostró Reforma el 20 de enero pasado al nombrar a Puebla como la entidad que protege a mayor número de aviadores en su nómina educativa.

 

Poco o nada ha resuelto Carmona García en lo referente a la proliferación de las universidades patito, además de que – de acuerdo al SNTE – apenas el 10 por ciento de los niños con capacidades diferentes es atendido en el sistema especializado, lo que implica una grave carencia.

 

Tampoco debería ser un orgullo para la entidad ocupar el sexto lugar nacional en analfabetismo, mientras el encargado de revertir esa tendencia está más ocupado en promover el proyecto político de López Zavala, que en transformar el sector educativo poblano, pese a que cifras dadas a conocer a principios de este año por la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) evidenciaron que en Puebla se han incrementado los rezagos en ese rubro.  

 

En este contexto, es claro que el encargado de la SEP carece de cualquier tipo de autoridad (política, profesional o educativa) para vetar a nadie, aunque en su defensa cabe decir que no es el único zavalista (ni el más “inteligente”) que ha caído en severas indiscreciones al advertir que su jefe está esperando el 15 de este mes, para exterminar al dogerismo comenzando con impedirle llegar a la UDLA.

 

Este lunes, otro emisario de López Zavala, acomodado en el Congreso local como jefe de Prensa, Oscar de la Vega, aprovechó el entorno del Tercer Informe de Enrique Doger, para pregonar a quien quisiera escucharlo que el ex secretario estatal hace todo lo posible para evitar la llegada del alcalde a la UDLA y tiene lista su campaña para arremeter contra el edil.

 

Incluso, trascendió que López Zavala le pidió a otros aspirantes a la candidatura del PRI, Jorge Estefan Chidiac y Jesús Morales Flores, se sumaran a la fracasada formación del  TUCED (Todos Unidos Contra Enrique Doger)), pero ambos rechazaron su propuesta y le dijeron que están tratando de sumar para conseguir la nominación y, en consecuencia, no les interesa sumarse al TUCED.




 
 

 

 
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