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Invitado Especal
La Quintacolumna


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Duelo de Espadas

Edmundo Dantés

 

SECUELAS

Aunque sus voceros oficiales le dieron una última señal de lealtad al nombrarlo “jefe de jefes de todas las campañas del PRI y demás partidos bonsái”, lo cierto es que Javier López Zavala recibió una encomienda mucho menos importante y más complicada: solucionar la grave descomposición y ruptura internas que sangran al tricolor y a las que él contribuyó en un gran porcentaje con sus imposiciones y caprichos.


Y digo que en el mejor de los casos López Zavala deberá trabajar para arreglar lo que él descompuso, porque en el peor de ellos su función sería otra: darle la puntilla al partido, para que la anarquía y el desorden que en este momento le afectan prevalezcan durante toda la campaña y contribuyan la pérdida de la mayoría del PRI en el Congreso local.


Como “regalo de despedida” al mandatario estatal, el ex funcionario le aventó una pulla – seguramente involuntaria, producida por escasa lealtad y su necesidad de deslindarse del caso Cacho, para que no afecte su carrera política personal- al enfatizar que él tiene las manos limpias al no existir grabaciones que lo liguen con ese asunto.


En pocas palabras, según López Zavala, sí tienen las manos sucias quienes fueron grabados. Esta respuesta es poco afortunada y nada solidaria hacia el gobernador, tomando en cuenta la plática que millones de mexicanos escucharon el 14 de febrero de 2006 y que el hoy precandidato a la gubernatura y a una plurinominal pudo defender al Ejecutivo esgrimiendo que el asunto se politizó, se partidizó y que las instancias oficiales que lo investigan no han dictaminado la existencia de delito alguno y ni siquiera han esclarecido qué fue lo que en realidad sucedió.


Pero la lealtad no es una de las virtudes del ex secretario, que muy probablemente comience pronto a padecer en carne propia los deslindes de sus otrora allegados (mediáticos y políticos), que poco a poco comenzarán a alinearse con los miembros de la burbuja estatal que permanecen en el gabinete, con acceso a recursos y puestos.


Porque las reglas no escritas del sistema priísta establecen claramente que muerto el rey viva su sustituto y paulatinamente se comenzarán a dar las secuelas del reordenamiento ocurrido al interior del grupo estatal. De entrada, el nuevo secretario tendrá las mismas atribuciones legales, extralegales y recursos que el anterior, lo que implica que Mario Montero podría tratar de cobrarse la derrota que López Zavala ayudó a inflingirle en el 2006.


No debe descartarse que comience un ajuste de cuentas contra quien se dedicó más a promover su proyecto político personal que a proteger al gobernador o a operar políticamente a favor del PRI.


Sendas tragedias en las sierras Norte y Negra, algunas ejecuciones vinculadas con la delincuencia organizada, una confrontación sangrienta por la tala de árboles, conflictos políticos en todo el estado y hasta las disputas armadas por una mina o por el agua son secuelas del zavalismo, que dejó muchos asuntos pendientes, varias demandas sin solucionar ni dar respuesta.


Lo que el ex funcionario nunca entendió es que el poder que ejerció no era suyo, no era de López Zavala, sino del secretario de Gobernación, del cargo que ocupaba. Tampoco comprendió que el político más poderoso de la entidad es el Ejecutivo estatal, no sus subordinados


Otra de las secuelas del movimiento es que se incrementará la confusión, desorganización y anarquía en el PRI, porque ¿a quién harán caso los candidatos, al presidente formal del partido, al sedicente coordinador de todas las campañas, al hermano del gobernador, al envejecido e ignorado delegado del CEN?. Incluso, no puede descartarse que haya una nueva lucha de poderes por controlar el dinero y los demás activos del partido.


El hecho de que López Zavala sea el único precandidato a la gubernatura autodestapado le resta margen de maniobra política, porque sus correligionarios saben que ya no habla a nombre del marinismo, sino de su proyecto Z. Esto implica que dejó de ser el interlocutor directo con el gobernador y que ahora solamente es uno más de los aspirantes a la diputación local.


Otro factor que jugará contra el ex funcionario es su cobardía para disputar la alcaldía de Puebla y su comodidad al quedarse con una plurinominal, porque ambas acciones reflejan una debilidad política importante e inadmisible en alguien que quiere llegar a la gubernatura y que no podrá alcanzarla mediante una lista de representación proporcional.


Además, el hecho de que se haya asumido como el coordinador de todas las campañas del PRI lo hace directamente responsable de que se conserve o no la mayoría priísta y, en caso de que no sea así, el proyecto Z quedará sepultado de manera definitiva. Por si fuera poco, el nombramiento a Mario Montero lo revive –aunque de manera artificial – como contendiente a la gubernatura. 


ESTOCADA

Varios huérfanos deja López Zavala en los medios informativos y, sobre todo, en el gabinete y en el Congreso local. Darío Carmona García, Alejandro Armenta Mier, Rodolfo Huerta Espinosa, José Juan Espinosa, Norma Sánchez Valencia y Raymundo Atanasio Luna, entre otros, podrán continuar plegados al ex funcionario, aunque ahora lo harían sin el pretexto de que lo hacen por apoyar al gobierno.

 

 

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