Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Incompetencia cara


Si usted comete un error que le cueste a la empresa u oficina en que trabaja perder cerca del 20 por ciento del presupuesto del año entrante, ¿qué cree que le pasaría? ¿Sería cesado sin derecho a indemnización, lo denunciarían penalmente o lo premiarían con un puesto de mayor proyección profesional?


Obviamente, cualquier ciudadano cuya incompetencia costara a sus jefes 20 por ciento de lo que la empresa o institución planea obtener en el 2009 sería —como mínimo— cesado de manera inmediata. Sin embargo, en el gobierno estatal parece que se piensa diferente, y que los errores se premian, pese a que su magnitud sea de 9 mil millones de pesos, como lo demuestra el hecho de que el titular de Finanzas, Gerardo Pérez Salazar, haya hecho perder esa cantidad al estado y que, pese a ello, se apreste a ser candidato a diputado federal en 2009.


Como usted lo sabe, el coordinador de los legisladores del PRI en San Lázaro, Alberto Amador Leal, admitió que un error del secretario de Finanzas le costó al gobierno 9 mil millones de pesos que había solicitado para diversas obras, porque Pérez Salazar se olvidó de dejar copias de los proyectos en las comisiones que dictaminarán si se envía ese recurso a Puebla.


Es importante enfatizar que Amador Leal es un priista ortodoxo, conocedor de las reglas del sistema y seguidor de las mismas, por ello su aseveración no puede ser descalificada como exabrupto ni minimizada. Pérez Salazar pidió dinero a la Cámara de Diputados, pero se le olvidó dejarles copias de los proyectos para los cuales les había pedido apoyo.


Esta manifestación de incompetencia gubernamental es especialmente dañina para Puebla, uno de los estados más pobres del país y que se prepara para vivir un 2009 muy difícil por la crisis, que ya lo hizo perder 400 millones de pesos, como lo anunció Jorge Estefan Chidiac, presidente de la comisión de Hacienda en el Congreso federal.


En la iniciativa privada, de la que proviene el propio Pérez Salazar, una falla de esa magnitud le costaría no solamente el puesto, sino también la carrera, porque es inadmisible que alguien pida un aumento presupuestal sin puntualizar para qué quiere el dinero.


El error toma tintes de catastrófico si se analiza que Puebla compite con los demás estados por los recursos federales, y que es muy probable, casi seguro, que los otros secretarios de Finanzas del país no hayan cometido la misma pifia, y que ellos sí hayan dejado a los legisladores copias de los proyectos que se pide impulsar.


Pero en el sector público la lógica del trabajo y los resultados parecen diferir mucho de lo que prevalece en el resto de la sociedad, porque Pérez Salazar no solamente no ha sido investigado o sancionado por su incompetencia que dañó el erario estatal, sino que todo apunta a que obtendría como premio la candidatura a una diputación federal por el PRI en 2009.


Y aunque es positivo que Pérez Salazar salga del gobierno estatal para que deje de cometer pifias costosas, lo cierto es que luce injustificable que sea premiado con dicha postulación, cuando lo lógico sería una simple destitución, que serviría para enviar al resto del gabinete el mensaje de que no se tolerarán más fallas catastróficas, y que en verdad se pretende tener un segundo trienio fuerte.

 

Estocadas

 

  • Lo ocurrido en Lara Grajales comprueba —por enésima ocasión— que la delincuencia organizada anda muy activa en el estado, pese a la permanente actitud de negación de la realidad de muchos funcionarios. Además, demuestra que los gobiernos municipales panistas están más que involucrados en esa vieja costumbre priista de solapar anomalías de los cuerpos policiacos.

  • Es curioso que las dos semanas anteriores la gestión panista de San Andrés Cholula haya estado en el ojo del huracán mediático y político por innumerables denuncias de corrupción, y que hoy otro Ayuntamiento emanado de ese partido también se vea envuelto en escándalos.

  • Esto lleva a pensar que, simplemente, el panismo no sabe gobernar o que hay alguien interesado en evidenciar la incompetencia y corrupción inherente a los gobiernos emanados del blanquiazul.

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