Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Tercer informe: recuento de daños (2da parte)


Todos los días se aprende algo nuevo y gracias a la columna del viernes tuve conocimiento de que dentro del gobierno estatal existe la secretaría de Turismo, cuyo titular, José Antonio Bretón Avalos, ha sido uno de los funcionarios que permanentemente se mantiene en capilla, en espera de que su cabeza sea cortada, lo que hasta el momento no ha ocurrido.


Como el resto del “gabinete económico”, Bretón Avalos no ha logrado ser un verdadero promotor de la entidad y esto mantiene al turismo como una actividad que genera  beneficios marginales, pese a que lo cierto es que ninguno de los anteriores gobiernos o secretarios obtuvo resultados mejores en el ramo y esta mediocridad constante puede ser usada como justificación.


Otra área en que se debería intensificar el trabajo y los resultados es en la transparencia y rendición de cuentas. En este rubro y como ya se dijo, el Contralor Víctor Manuel Sánchez Ruiz ha dejado mucho qué desear y no genera confianza a la ciudadanía, mientras que en la opinión pública persiste la percepción de que el Orfise es una arma política y no el garante de la buena utilización de los fondos públicos, ya que las derrotas legales que Luis Paredes le ha infringido lo hacen quedar mal parado.


No ayuda a la buena imagen gubernamental que el titular de la CAIP, Antonio Juárez Acevedo, haya sido pillado mintiendo en los documentos que envió al Congreso local y que, después, la misma Legislatura le haya solapado la mentira, en lugar de quitarle el jugoso puesto y salario. Incluso, el hecho de que la CAIP sea vista como una dependencia oficial es bastante negativo para la propia instancia y el gobierno.


En la misma situación se encuentra el IEE, al que la abrumadora victoria del PRI en la pasada jornada electoral le evitó dar explicaciones sobre la permisividad que Jorge Sánchez Morales y los demás “consejeros” asumieron con las onerosas y apresuradas precampañas de varios candidatos, no solo del PRI, sino también del PAN.


Por si fuera poco, las denuncias contra el IEE filtradas por el PAN en algunos medios nacionales de comunicación, como El Universal, contribuyen a crear un velo de sospecha sobre el organismo, pese a que el panismo carece de la calidad moral y política necesarias para hacer ese tipo de querellas por las maniobras fraudulentas con que hizo que el IFE le cediera la presidencia en el 2006.

 

En resumen, el inicio del cuarto año de gestión gubernamental trae consigo la oportunidad de reforzar las áreas en que los resultados no han sido los esperados o, de plano, no se consiguieron; en especial en lo relacionado con los rubros educativo, económico y de rendición de cuentas.


Estocada


Sería bueno que se definiera ¿quién manda en la BUAP?, toda vez que un día el secretario general José Ramón Eguíbar externa sus fobias personales y declara que el dogerismo está vetado en la institución, mientras que apenas 24 horas después el rector Enrique Agüera Ibáñez le corrige la plana a su colaborador y asevera que no hay exclusiones automáticas contra quienes trabajaron con su antecesor.


Sin embargo, casi inmediatamente, uno de los funcionarios más cercanos al rector, Damián Hernández, dicta columnas periodísticas en las que le corrige la plana a la rectoría y reitera el veto lanzado por la secretaría general. En este contexto, es conveniente que se decida ¿quién es el que tiene la última palabra en la universidad, Enrique Agúera o sus colaboradores cercanos?

 

La historia reciente ha demostrado que algo tiene cierta oficina del edificio Carolino de la BUAP…que hace que sus titulares se sientan Dios en el poder, como dirían los clásicos.




 
 

 

 
Todos los Columnistas