Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Doble juego y debilidad de IP y zavalismo


Con una alta aprobación ciudadana y en medio de polémicas que lo acompañaron durante todo el trienio, Enrique Doger Guerrero finalizó su trienio como el “adversario a vencer” para los grupos que, desde el 2006, se disputan la gubernatura, incluidos los zavalistas, el Yunque, paredistas, los panistas tradicionales, los melquiadistas, los estefanistas y todos los que – seguramente – se sumarán a la contienda conforme se acerque el 2010.

 

Queda claro que la embestida yunquista-zavalista no es casual, sino que refleja el gran temor que ambos grupos le tienen por haber superado los obstáculos que, sistemáticamente, le impusieron a lo largo del trienio, como las guerras mediáticas, la manipulación de ambulantes y grupos de interés, la falta de apoyo gubernamental, las permanentes campañas de desprestigio y la asfixia económica.

 

Embozado en las siglas del CCE, los ataques del Yunque contra Doger Guerrero significan no sólo que lo consideran el rival a vencer en el 2010, sino que en buena medida lo responsabilizan de la debacle que Antonio Sánchez Díaz de Rivera y sus candidatos sufrieron el año pasado, cuando los propios yunquistas equivocaron la estrategia al arremeter contra un ayuntamiento priísta con buena aceptación social.

 

Resulta curioso el doble lenguaje de la iniciativa privada en torno a la libertad de expresión, porque a nivel estatal y nacional el CCE y el resto de la cúpula empresarial llevan varios meses en una campaña legal, política y mediática contra la Reforma Electoral avalada por el Congreso de la Unión, con el pretexto de que les coarta sus derechos de “opinar” e intervenir durante los comicios.

 

Sin embargo, en el desplegado que el Yunque pagó contra el hoy exalcalde de Puebla, uno de los elementos que la IP le reprochó fue, precisamente, haber contestado a los ataques de la ultraderecha. Esto implica que el mismo grupúsculo que exige “libertad de expresión” para seguir violentando la ley en etapas electorales, también demanda que se mantengan en silencio sus víctimas de las “guerras políticas de odio” que acostumbran implementar contra quienes consideran sus adversarios.

 

La doble moral de este pequeño sector de la cúpula empresarial - afortunadamente mermado a nivel nacional por estar identificado con el sector más retrógrado del PAN – se refleja en su discurso sobre la “legalidad”, porque utiliza ese concepto para defender sus privilegios y condenar a sus adversarios políticos; pero, al mismo tiempo, se opone a que se les aplique la ley cuando la violentan, como hizo Rodríguez Posada al incumplir varios reglamentos municipales en sus negocios y quejarse de las sanciones que se le impusieron.

 

Estocada

 

La embestida del zavalismo contra Enrique Doger Guerrero refleja la propia debilidad de un “candidato oficial”, que sabe que su capital político le es insuficiente no solamente para aspirar por méritos propios a la gubernatura, sino que tampoco le permitió – siquiera – contender por la alcaldía de Puebla, ya que tuvo que declinar a sus aspiraciones ante su escaso potencial de voto y el rechazo ciudadano.

 

Lo real es que López Zavala tiene en su máxima fortaleza a su principal debilidad. Me explico: su candidatura se basa en el papel de “delfín”, de aspirante oficialoide, que cuenta con la estructura de la SEP, Sedesol, PRI estatal y de otras instancias para concretar su proyecto político.

 

No obstante, el hecho de ser el favorito del sistema PRI- Gobierno, de la estructura oficial, lo hace terriblemente vulnerable al carecer de un capital político verdaderamente propio y de la aceptación de la ciudadanía. No cuenta con la popularidad suficiente para garantizar una eventual victoria electoral, su postulación no genera unidad interna y en el gabinete estatal (en el que sustenta sus aspiraciones) tampoco tiene todas consigo, ya que su eventual imposición molestará a quienes pertenecen al grupo dominante y aspiran al mismo cargo.

 

Finalmente, es importante resaltar que el ambiente de polarización generado por los ataques contra el ex munícipe y las posibles respuestas o contraataques de éste último, tienden a debilitar al priísmo. Además de que los dos o tres precandidatos que más se polaricen entre sí podrían abrir la puerta de la nominación a un cuarto (o cuarta) en discordia y, en esta lista, caben prácticamente todos los aspirantes. 




 
 

 

 
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