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Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Irresponsabilidad e hipocresía

 

En el colmo de la irresponsabilidad y el cinismo político, el miércoles pasado, el dirigente municipal del PAN, Jorge Ehlinger Coghlan, declaró no tener pruebas de que el edil Enrique Doger Guerrero incurra en delito alguno, aunque no sólo insistió en sus acusaciones, sino que convocó a una rueda de prensa para reiterar las injurias.

 

Síntesis, Heraldo y E–Consulta, entre otros pocos medios, destacaron la contradicción – una más - en que cayó Ehlinger Coghlan al reiterar sus denuncias y jactarse de que carece de elementos que las sustenten. Muchos diarios y noticiarios se prestaron a ser cajas de resonancia de diversas acusaciones ruidosas, estentóreas, llamativas…pero sin fundamentos.

 

En pocas palabras, para los dirigentes y candidatos del PAN, la guerra política y la campaña electoral son los pretextos prefectos para calumniar, injuriar, herir honores y prestigios personales e institucionales, sin más argumento probatorio que sus dichos, previamente minimizados por ellos mismos al aceptar que no tienen pruebas para justificarlos.

 

Se entienden (y algunos hasta justifican) las ehlingeradas y/o toñadas, con el endeble argumento de que el albiazul está cerca de una derrota histórica, porque a finales de agosto se daba por sentado que ganaría la ciudad de Puebla y pelearía por la mayoría legislativa local, pero mes y medio después se asume como derrotado en la contienda parlamentaria y los propios panistas aceptan su desventaja en la capital.

 

El problema, sobre todo para los panistas, es que la misma irresponsabilidad que demuestran sus candidatos y dirigentes al lanzar denuncias sin ton ni son durante la campaña o al descalificar a las administraciones emanadas de otros partidos, la manifiestan sus presidentes de la república, voceros y ex ediles en sus ejercicios de gobierno.

 

Muchos panistas (burócratas de partido o funcionarios públicos) no entienden que la política debe realizarse de manera profesional, seria, con propuestas y proyectos claros. En lugar de ello, siguen recurriendo a las ocurrencias y a las acusaciones insustentables, como lo hacían cuando no tenían posibilidad alguna de ganar la elección y, por lo mismo, no importaba lo que dijeran.

 

 Los mexicanos comenzaron a votar por el PAN y/o el PRD cuando, hartos del PRI desde hace años, consideraron que la oposición tenía la capacidad de gobernarlos y lo haría de manera diferente a la del priísmo. En pocas palabras, la gente pensó que en el blanquiazul había la suficiente madurez y proyecto claro, como para ser gobierno.

 

En poco tiempo, la irresponsabilidad discursiva después transformada en administración pública demostrada por personajes como Jorge Ehlinger, Luis Paredes Moctezuma, Vicente Fox o Felipe Calderón, han llevado a muchos mexicanos a recular y a resignarse a que los panistas – en la mayoría de los casos – no han aprendido a gobernar ni a ejercer de manera responsable y seria la política y el servicio público.

 

Porque las vaciladas que decían y hacían como oposición, son las mismas que hoy cometen  en el ejecutivo federal, en las alcaldías, en las gubernaturas o en las legislaturas. Juegan a la política y al servicio público, en detrimento de los pobres pueblos, como México o Puebla, que queriendo deshacerse de la tradicional cloaca priísta caen en algo peor: la corrupción, la estupidez, inexperiencia y el amateurismo panista.

 

Estocada

Fieles y hasta autómatas seguidores de la hipocresía y el doble lenguaje, los panistas olvidan que fueron ellos quienes obligaron al presidente Enrique Doger Guerrero a involucrarse en la campaña, aunque ahora buscan culparlo de una derrota que ellos mismos provocaron al imponer a un candidato impopular y basar su proselitismo en bandazos y ocurrencias.

 

Dentro de su amnesia selectiva, el panismo olvida que desde un principio basó su “estrategia” en atacar al ayuntamiento y, en especial, al edil, como lo demuestra el hecho de que primer “acto” de campaña, el 28 de agosto, fuera contratar un spot contra el munícipe y simular un bacheo frente a las instalaciones de la “Casa del Abue”.

 

Una semana después, Antonio Sánchez volvió a arremeter contra el gobierno municipal, ahora con el asunto del servicio de alumbrado público, al que atacó con otro spot. Incluso, diversos columnistas, algunos muy respetados e independientes, informaron que el “plan” de campaña del blanquiazul era lanzarse contra la gestión de Doger Guerrero, como lo hicieron en su momento Jorge Ehlinger, Rafael Micalco, Luis Mora Velasco, Juan José Rodríguez Posada, entre otros.

 

Entonces, resulta una verdadera hipocresía que ahora se tiren al piso y se quejen de un alcalde que defiende…su administración y sus resultados (buenos y/o malos, según el punto de vista y el caso). Si el “doctor chapatín” fue barrido en el duelo verbal y político con el edil, esto es culpa de él y sus asesores, que no midieron que sus estrategias les serían revertidas.

 

A ningún gobernante se le puede pedir que acepte ser el “payasito de las cachetadas” de la oposición o que se resigne a las campañas mediáticas y políticas contra su persona y gestión, con el pretexto de la campaña electoral. El que se lleva se aguanta y si alguien no quiere quemarse, que no se meta a la cocina



 

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