Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


De cargadas y señales de debilidad


El zavalismo mediático y político trata de generar en la sociedad y, especialmente, en el sector público la percepción de que la comida del viernes fue una señal de fuerza, con el argumento de que ya llegó la “pinche señal” y que fue el propio Mario Marín Torres quien ya designó a su sucesor y hasta lo ungió al cederle los reflectores generados y pagados por su 4º Informe de Labores.

 

Y efectivamente, el mensaje del mandatario a favor de su pupilo es una muestra clara de su intención de dejarle el cargo, lo que quiere decir que Marín Torres ya mostró abiertamente sus cartas y corroboró que hará lo que pueda para que el zetita mayor sea el candidato del PRI al gobierno.

 

Esto no es ningún secreto, debido a que desde que comenzó el sexenio Marín le dio a zavalita los controles y recursos de Gobernación, la Sedesol, la SEP, la presidencia del Congreso local, la dirigencia del PRI estatal, el Instituto Poblano de la Juventud (IPJ) y miles de millones de pesos anuales, para que pague su estructura política y, si le es posible,  compre la candidatura priísta.

 

El problema para López Zavala es que van varias veces en que cuenta con todo el apoyo de la burocracia dorada y que ni así consigue sus objetivos. Le pasó en el 2000 cuando el entonces alcalde y hoy gobernador lo hizo candidato a diputado federal y perdió en el distrito más priísta de la ciudad (el seis), pese a un derroche de recursos humanos y materiales similar al de hoy.

 

También ocurrió en el 2007, cuando el zetita mayor usó durante tres años todos los bienes económicos y personales de Gobernación, la SEP, la mayoría de los presidentes municipales de entonces y del mismo IPJ, para ser aspirante a la alcaldía de Puebla, pero no lo consiguió, porque su figura política es rechazada por la mayoría de los ciudadanos y, a la hora de elegir a un candidato ganador, el PRI debió postular a alguien con menos elementos negativos en su imagen

 

Estas severas derrotas zavalistas se dieron, a pesar de que desde hace tiempo tiene cooptados a los representantes corruptos del PAN (Jesús Encinas), PRD (Jesús Alonso Cañete, Rodolfo Huerta Espinosa) y Convergencia (Carolina O Farril) y, desde luego, a los empresarios y medios informativos beneficiados por el gobierno estatal, que ven en el zetita mayor la manera de mantener sus privilegios.

 

Este análisis nos lleva a una conclusión innegable: la cargada zavalista compuesta por una parte de la burocracia dorada estatal, municipal y universitaria (UAP), además de algunos miembros de la iniciativa privada acostumbrados a hacer negocios al amparo de poder y un sector importante de la prensa oficialista, no le ha alcanzado para obtener posiciones electorales en las que debe enfrentar una competencia real, como la diputación federal o la alcaldía de Puebla.

 

Estocadas

 

  • Cualquier analista político sabe que la comida del viernes fue una demostración clara de la debilidad político-electoral de López Zavala, debido a que ahí se comprobó que fue necesario el abierto destape de Marín Torres a su favor, para que al marinismo le quedara claro quién es su delfín.   

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  • Además, quedó claro que la fuerza zavalista no es suya, sino prestada o cedida por el gobernador. Incluso, se ratificó que la influencia del delfín se limita a la burocracia privilegiada, a las autoridades universitarias y municipales obligadas a mantener una buena relación con el gobierno estatal, a los  representantes de medios informativos con jugosos convenios de cobertura y a los empresarios favorecidos por la administración.

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  • Otra señal de debilidad plasmada en el evento del viernes fue la ausencia de varios marinistas y priístas destacados, como Mario Montero Serrano, Valentín Meneses, Javier Sánchez Galicia y Carlos Meza Viveros, porque ratificó que el zetita mayor ni siquiera ha logrado sumar al marinismo o al priismo estructural y formal.

     



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