Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Meones de agua bendita


A los “Yunques” los llamó “meones de agua bendita” Agencia Reforma/ Foto/ Archivo/ Julio Candelaria

En enero del 2005 y octubre del 2007, el actual dirigente nacional del PAN, Germán Martínez Cázares, llamó “meones de agua bendita” a los representantes del Yunque, como Manuel Espino Barrientos, Carlos Abascal, entre otros, de quienes – dijo - se habían apropiado del partido, que en ese momento era encabezado en el país por una ultraderecha radical, que todavía mantiene el control del blanquiazul en muchas entidades, incluida Puebla.

 

Años antes, el primer panista que usó ese término para denostar a sus correligionarios que insistían en rechazar la separación Iglesia-Estado, en imponer la política confesional y en autoasumirse como los poseedores de la “moral y verdad absolutas” rechazando cualquier posibilidad de debate fue, precisamente, Manuel Gómez Morín, fundador y primer dirigente nacional del PAN, quien se debe estar revolcando en su tumba ante el doble lenguaje, la incongruencia de los “meones de agua bendita” que se aprovechan del PAN para sus fines personales.

 

Un ejemplo claro de lo que denostaban Martínez Cázares y Gómez Morín como “meones de agua bendita” en Puebla es Pablo Montiel Solana, el coordinador de los regidores del PAN en el ayuntamiento de Puebla, que cada semana trata de dar clases de moralidad política y de buen gobierno, pero que su historia y praxis política están muy lejos de lo que dice defender.

 

Como funcionario municipal, Pablo Montiel Solana fue un auténtico fracaso en la dirección de Participación Ciudadana del ayuntamiento de Gabriel Hinojosa Rivero, donde no dio resultados, ya que acostumbraba llegar a su oficina cerca de las 11 de la mañana (cuando iba) por su agitada vida nocturna y su desmedido apetito etílico, que él mismo presumía a los panistas que no tuvieron la fortuna de cobrar un sueldo en la primera gestión emanada de ese partido.

 

También parece haber olvidado que su propio padre formó parte de la administración municipal más corrupta en la historia de Puebla, la de Luis Paredes Moctezuma, donde Solana Sr se despachó con la cuchara grande trabajando con Jaime Zurita en el área de Giros Negros,  

 

En lo que el menor de los Pablos sí ha tenido éxito es como mapache electoral interno, ya que se pasó cerca 10 años como secretario general del PAN municipal, donde “operó” para que el Yunque se quedara con todas las candidaturas y, al mismo tiempo, el blanquiazul perdiera un sin fin de elecciones constitucionales.

 

Este moderno “príncipe de las derrotas” manipuló los padrones internos en abril del 2002, para imponer a su hermano José Carlos como candidato a consejero estatal del albiazul. Dos años después, “operó” para que Pablo Rodríguez Regordosa fuera candidato del PAN a la alcaldía en detrimento de Roberto Ruiz Esparza y, en general, del grupo político de Luis Paredes Moctezuma.

 

En pago, Rodríguez Regordosa dejó que Pablo Montiel impusiera a su padre como candidato a presidente municipal suplente en su planilla. Sobra recordar que los pablos sufrieron una estrepitosa derrota en noviembre del 20004 frente a Enrique Doger Guerrero y al PRI.

 

Sin embargo, los pablos continuaron manejando el Comité Municipal del PAN hasta octubre del 2006, cuando el Pablo mayor se fue, pero dejó como encargado a Montiel Solana, que siguió manipulando las elecciones internas desde su posición como secretario general, pese a que el Yunque había impuesto como dirigente a Jorge Ehlinger Coghlan.

 

El regidor panista que hoy quiere dar clases de “transparencia, honestidad y buen gobierno” se olvida de que le debe a su partido no solamente la debacle electoral del 2004, sino también la del 2007, ya que solamente aceptó dejar su eterno cargo en la secretaría general cuando Antonio Sánchez Díaz de Rivera le dio el segundo lugar en su planilla, lo que garantizaba su reingreso a las arcas municipales.

 

En la contienda interna por la candidatura del PAN a la alcaldía de Puebla, una de las candidatas, Ana Teresa Aranda Orozco, probó que desde la presidencia y secretaría general del partido (la segunda ocupada por Pablo Montiel y Ana María Jiménez durante el proceso) se manipulaban las estructuras partidarias en beneficio de Antonio Sánchez.

 

Las triquiñuelas de los yunquistas Pablo Montiel y Ana María Jiménez dieron resultado y Antonio Sánchez obtuvo la postulación…en detrimento de la mayoría de los propios panistas poblanos, quienes aceptaron la imposición y vieron cómo se esfumaban las posibilidades de recuperar el gobierno de la ciudad por la postulación del peor candidato en la historia reciente del albiazul.

 

Obviamente, esta nueva debacle panista – a la que él contribuyó en demasía - dejó sin cuidado a este “meón de agua bendita”, quien ni sufre ni se acongoja por el desmoronamiento de su partido, debido a que cuenta con un jugoso salario de 35 mil pesos mensuales para consolarse.

 



 
 

 

 
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