Duelo de Espadas


Edmundo Dantés

22/05/2009

Los culpables de la caída libre del PRI


Apenas en enero pasado, todas las encuestas vaticinaban que – después de 12 años – el PRI recuperaría su mayoría calificada en la Cámara de Diputados federal, porque se esperaba que obtuviera más del 41 por ciento de los votos, que automáticamente le daría el derecho de tener 251 legisladores, con los que prácticamente tendría de rodillas a Felipe Calderón Hinojosa y al PAN.

 

Pero quienes pensábamos que el tricolor sería el gran triunfador del 5 de julio olvidamos la gran habilidad de muchos gobernadores y dirigentes priístas para hacer que su panorama electoral se descomponga y – hay que reconocerlo – también omitimos que si bien es cierto que el PAN sigue sin aprender a gobernar, el PRI todavía no sabe ser oposición e ignora cómo competir con posibilidades de ganar en condiciones de igualdad.

 

Me explico: a finales del 2008 y hasta bien entrado el 2009, se suponía que el tricolor ganaría los comicios federales y recuperaría la mayoría calificada en San Lázaro, debido a que después de la contienda presidencial del 2006 fue el partido que recuperó y retuvo espacios, evitó conflictos internos públicos graves y no cayó en la polarización en que incurrieron el PAN y PRD.

 

Además, el régimen de Calderón Hinojosa se ha caracterizado por su feroz lucha contra la economía nacional y, en vez de generar empleos, se ha dedicado a dinamitarlos. La administración federal sigue sin dar resultados favorables a los ciudadanos y está manchada por la corrupción tolerada y documentada de personajes como Juan Camilo Mouriño (los contratos de PEMEX), Javier Lozano Alarcón (el “coopelas o cuelo”) y Genaro García Luna. 

 

Por si fuera poco, después del 2006 el panismo no ha ganado nada importante en elecciones estatales y se fraccionó notoriamente cuando Germán Martínez y Calderón corrieron a patadas a Vicente Fox, Manuel Espino y al yunque, mientras el perredismo está corrompido (su seudo dirigente nacional Jesús Ortega Martínez no es más que el encargado del despacho calderonista en el PRD), divido y desprestigiado.

 

Hace pocos meses, el país se preparaba para el regreso de los prinosaurios, aunque lo lamentaba. Sin embargo, bastaron pocas semanas de desatinos e imposiciones priístas – combinados con la campaña negra del PAN – para que las expectativas preelectorales cambiaran y hoy todo apunta a que, como ocurre desde 1997, nadie obtenga mayoría en la Cámara de Diputados federal, lo que sin duda será un éxito electoral para el gobierno federal y su partido.

 

¿Qué pasó, quién se equivocó o acertó? En primer lugar, el panismo impuso el ritmo de la contienda al lanzar una campaña negra, que puso a la defensiva al PRI y que, al menos hasta ahora, ha logrado sacar de la campaña los 9 años perdidos que caracterizan a las gestiones federales panistas.

 

Además, al resaltar ante la opinión pública las desviaciones y corruptelas priístas, el blanquiazul ha conseguido tapar los múltiples casos de corrupción de sus gobernantes, como Vicente Fox, Juan Camilo Mouriño, Sergio Estrada Cajigal (el ex gobernador de Morelos que solapó el narco), Carmen Segura (la que defraudó a la lotería nacional), Santiago Creel Miranda (el que lucró con los permisos para casas de apuestas y juego), Luís Pazos (el que lucró con Banobras financiado cosas como Provida), entre otros “finísimos” mano largas del panismo.

 

Estocadas

  • Pero aunque es cierto que el panismo ha logrado que la campaña se lleve en los tiempos y temas que le conviene, también lo es que el PRI ha cometido gravísimos errores que hoy lo tienen en caída libre. Una de las responsables es la presidenta nacional del partido, Beatriz Paredes Rangel, que se sirvió con la cuchara grande imponiendo a sus incondicionales en las listas de candidatos plurinominales.

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  • El hecho de que Paredes Rangel haya puesto a su gente en el listado de plurinominales, explica claramente por qué no ha sabido (o querido) guiar al partido a una campaña ganadora, debido a que a ella no le conviene que el priismo triunfe en los 300 distritos electorales, sino que pierda en varios, para que sus allegados lleguen a San Lázaro como plurinominales.

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  • Nadie del PRI nacional, ni Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones o Emilio Gamboa han podido o querido contestar certeramente los ataques panistas. Y ninguno ha aprovechado el desgobierno foxista- calderonista, para meterlo a la campaña electoral y evidenciar públicamente que el PANgobierno no ha dado resultado positivo para la mayoría de los mexicanos y, por el contrario, solamente implicó la caída de un partido de Estado y su sustitución por otro.   

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  • El descontento social generado porlos desatinos, corruptelas y represiones del panismo hecho gobierno, no ha sido aprovechado electoralmente por el priísmo, pese a que tiene el control político, mediático y económico de la mayoría de entidades y municipios.

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  • Pero los priístas prefieren ser cómplices de la corrupción panista, para luego “negociar” la impunidad de sus propios gobernantes abusivos, en lugar de tratar de recuperar el poder federal encabezando la inconformidad ciudadana y denunciando las anomalías de Fox, Calderón y un sinfín de personajes.

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  • Además, muchos gobernadores emanados del PRI serán corresponsables directos de las derrotas de su partido el 5 de julio, porque en los distritos de su entidad impusieron como candidatos a sus incondicionales, amigos o familiares postulando a gente impopular, improvisada e impreparada, excluyendo a los diversos grupos priístas en sus regiones y generando animadversión y división.

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  • En consecuencia, se puede adelantar que el PRI no ganará la mayoría calificada en los comicios de julio…simplemente porque ni a la dirigencia nacional ni a los gobernadores priístas les interesó la victoria.



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