Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


¿Quién tiró la primera piedra?


Lo publicó este jueves en la tarde el portal electrónico e-consulta: “llama Alcalá a dogeristas a dejar atrás descalificaciones” y, firmada por la reportera Mónica Camacho, la nota enfatiza que la presidenta rechazó que su administración encabece una campaña mediática contra el exedil Enrique Doger Guerrero y el regidor Enrique Chávez Estudillo.


 Incluso, la misma noticia señala que Alcalá Ruiz descartó fricciones “con el grupo dogerista”, ya que su relación con Chávez Estudillo es de “respeto y amistad”.


Nadie puede negar a la alcaldesa que ha mostrado un claro rechazo a las controversias, disputas o diferendos, no solamente con miembros de su partido, sino, incluso, con la oposición, como lo reflejó el regidor del PAN Miguel Dessavre al señalar que ella debería ser panista y no priista (Cambio y La Quintacolumna, miércoles 20 de agosto).


 El problema es que varios de sus colaboradores cercanos siguen una línea política contraria a la marcada por la presidenta y, por tanto, han demostrado un especial interés en descalificar a la administración pasada menospreciando sus proyectos o, incluso, culpándola de los excesos o problemas que persisten en sus dependencias, como lo hicieron esta misma semana Gabriela García Maldonado y Guillermo Hidalgo Vigueras.


Esta tendencia a evadir las responsabilidades propias achacándoselas a la gestión anterior no es nueva y ha sido practicada regularmente por varios funcionarios municipales, pero el peor exceso es cometido por Hidalgo Vigueras, quien pese a cobrar como secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal ha acudido a varios medios (Puntual, Radio Oro, USN), para culpar de la inseguridad prevaleciente en la ciudad a uno de sus antecesores, Humberto Vázquez Arroyo, que por cierto parece asumir que las acusaciones tienen fundamento al esconderse.


 Lo inaudito es que ante la gran cantidad de comerciantes que demandan que nuevamente se ponga en funcionamiento el botón de pánico, programa que la actual SSPTM desechó por provenir de la gestión pasada, Hidalgo Vigueras pida que sea Vázquez Arroyo quien dé respuesta a la petición.


 La posición de este funcionario es tan absurda, como pedirle a Mariano Piña Olaya que resuelva los problemas del Hospital del Niño Poblano o que Manuel Bartlett haga bachear el anillo periférico. A menos que Hidalgo Vigueras se haga a un lado y que la presidenta y el Cabildo nombren al hoy regidor como nuevo secretario, la obligación de brindar seguridad a los poblanos y a sus bienes es de él.


Pero él se ha negado a asumir su responsabilidad diciendo que, cuando asumió el cargo, hace poco más de 6 meses, no servían las patrullas y casi no contaba con elementos policiacos, supuesta realidad que Hidalgo Vigueras ha sido incapaz de modificar en medio año.


 Otra que intenta tapar sus excesos recurriendo al pasado es la secretaria de Administración, Gabriela García Maldonado, quien para justificar la escandalosa cantidad de dinero que su dependencia gasta en rentas (El Columnista, lunes 18 y miércoles 20 de agosto) adujo que los inmuebles de la secretarías de Gobernación y Desarrollo Social no habían recibido mantenimiento y que, por ello se debieron erogar millonarias cantidades en subarrendamientos.


 Lo que García Maldonado no explicó (quizá porque el medio no se lo preguntó y nadie le dio seguimiento al tema) es por qué decidió pagar millonarias rentas, en lugar de destinar ese dinero para mantenimiento de los inmuebles que ya pertenecen a la Comuna, pese a que la cantidad gastada hubiera sido menor y a que los edificios beneficiados habrían sido del propio gobierno.


 Tampoco pueden obviarse el hecho de que de la propia secretaría de Administración se filtran a los medios documentos, para golpear mediáticamente al expresidente y a sus colaboradores, como lo demuestra el hecho de que este jueves e-consulta publicó un documento de esa dependencia en que se detalla que las gestiones de Doger Guerrero y Alcalá Ruiz gastan más en mantenimiento de autos que en adquirir nuevas unidades.


 Es cierto que en este caso la filtración originada en la oficina de García Maldonado no solamente le pega al exedil, sino también a su propia jefa, pero no todos sus impactos han sido tan equitativos, ya que casi siempre van directos a Doger Guerrero y a sus excolaboradores.


 Entonces, es cuestión de que algunos miembros del gabinete pongan más atención a lo que expresa —cuando menos en público— la presidenta, para que este llamado a la civilidad pueda ser tomado en serio.

 



 
 

 

 
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