Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


Tiembla el proyecto Z


El nerviosismo cunde al interior el proyecto Z, después de que no han funcionado los intentos de coscorrones que Valentín Meneses Rojas ha amagado dar a los precandidatos a la gubernatura, debido a que el todavía dirigente estatal del PRI carece de la autoridad política necesaria para regular el proceso interno, al ser público que forma parte del zavalismo y que, en consecuencia, es un árbitro tendencioso que solamente saca tarjetas de amonestación a los aspirantes incómodos.

 

La histeria política en el grupo oficial se justifica por los acuerdos que pueden existir entre los aspirantes priístas no pertenecientes al proyecto Z. Se sabe que el jueves por la noche se reunieron Jorge Estefan Chidiac, Jesús Morales Flores y Enrique Doger Guerrero, para dialogar y tomar algunas determinaciones que les permitan subsistir en el entorno público ante el previsible embate de quienes desde el PRI- Gobierno promueven al ex secretario de Gobernación.

 

Se sabe que en este encuentro iba a estar un cuarto personaje…Víctor Manuel Giorgana Jiménez, que finalmente no se presentó, pero que tuvo conocimiento del encuentro, fue promotor del mismo a petición de Jorge Estefan Chidiac y se sumó a los acuerdos. Los precandidatos no oficiales externaron su lógica molestia por el hecho de que el PRI estatal, la SEP, Sedesol, la Secretaría de Desarrollo Rural y el Parlamento de la Juventud están siendo usadas para apuntalar el proyecto Z, a través de las estructuras gubernamentales.

 

Uno de los consensos alcanzados fue vigilar dichas estructuras oficiales (en especial a los coordinadores del proyecto Z en el interior de las mismas), para impedir que se usen recursos humanos, materiales y monetarios del gobierno en esa precandidatura, ya que parece ser que la manipulación de los programas y fondos oficiales está llegando a niveles nunca vistos, ni siquiera en los tiempos en que el tricolor era partido casi único.

 

También es importante constatar que al interior del PRI crece de manera paulatina un movimiento político que exige apertura, democracia, tolerancia y pluralidad en la sucesión estatal, para evitar imposiciones y decisiones unilaterales de quienes pretenden usar al partido como su patrimonio personal.

 

Es poco probable que el nuevo dirigente del partido, Alejandro Armenta Mier, reciba el visto bueno de los aspirantes ajenos al zavalismo, para conducir el proceso interno, ya que se le considera un “cachorro” del ex secretario de Gobernación. De hecho, su imposición como presidente estatal priísta confirma que se pretende apuntalar el proyecto Z desde las oficinas partidistas.

 

Estocada

 

Los continuos desatinos verbales del nuevo secretario de Gobernación municipal, Juan de Dios Bravo, tienen su origen en la lucha por la candidatura del PRI en el 2010, ya que está siguiendo las instrucciones de López Zavala de golpear al dogerismo, pese a que su beligerancia lo confronta – también – con su jefa oficial, la alcaldesa Blanca Alcalá Ruiz, quien ha externado públicamente y demostrado que no quiere enfrentamientos con grupo alguno.

 

Pero mientras Alcalá Ruiz llama a su equipo a la mesura, al trabajo, a la prudencia y al respeto por las demás corrientes priístas, Juan de Dios Bravo aprovecha los reflectores inherentes al cargo para arremeter contra el dogerismo y culparlo de su propia incapacidad para alcanzar acuerdos con las mismas organizaciones de ambulantes, que – en su momento- el hoy funcionario municipal y su verdadero jefe, López Zavala, usaron para golpear políticamente a la pasada administración.

 

Lo que sucede es que Juan de Dios Bravo obedece, primero, a López Zavala y, después, si le es posible, a Blanca Alcalá, como en su momento sucedió a Enrique Doger con Omar Álvarez Arronte. El problema es que el ambulantismo es un conflicto serio que debería abordarse sin tintes políticos, de lo contrario, la ciudad sufrirá las consecuencias de la manipulación de este tema.




 
 

 

 
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