Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


La historia de una imposición, una sucesión y un rebelde III


El 6 de marzo de 1994 en el monumento a la Revolución, Colosio dio el famosísimo discurso, que no hay priista que se canse de repetir una y otra vez (aunque muy pocos lo entiendan y ninguno lo lleve a la práctica) donde hace un claro pronunciamiento que lo aleja del Salinismo para construir su propio proyecto.
Decía Colosio:

  1. “…cuando el gobierno ha pretendido concentrar la iniciativa política ha debilitado al PRI….”

  2. “…expreso mi compromiso de reformar el poder para democratizarlo y acabar con cualquier vestigio de autoritarismo…”

  3. “..el origen de muchos de nuestros males se encuentra en una excesiva concentración del poder. Concentración que da lugar a decisiones equivocadas; al monopolio de las iniciativas; a los abusos, a los excesos.”

  4. “….la única continuidad que propongo es la del cambio; la del cambio que conserve lo valioso…”

El único pecado de Colosio aquel 6 de marzo fue rebelarse al salinismo -conste que no a Salinas- para construir su proyecto político, ese es el mismo y único pecado de Doger haberse rebelado al Marinismo.

 

***La historia de un Rebelde*** El priismo a nivel nacional vive un crisis producto de la visión patrimonialista de sus integrantes, es decir, el partido de la dictadura perfecta no ha aprendido la lección, ¿Por qué?, aparentemente porque a pesar de que han visto los priistas a lo largo de su historia que no hay tal cosa como proyecto transexenal, se aferran a la idea de conservar un poder que tiene caducidad. Esa es la naturaleza del poder, efímera. Doger inició su rebeldía, según los marinistas, primero cuando acepta la candidatura a la presidencia, reservada para un marinista de hueso colorado; y segundo, el día que se pronunció porque las instituciones competentes en la materia fueran las encargadas de determinar la culpabilidad o inocencia del ejecutivo en el escándalo Cacho. ¿Y?, ¿qué no era eso lo que debería de suceder?, ¿qué no es eso lo que sucedió?. Pero bueno, el pecado de este polémico personaje es no haberse alineado, sin embargo Blanca Alcalá sabe las consecuencias de hacerlo, es más, Doger lo supo con una de las pocas concesiones que dio: la Secretaría de Seguridad Pública que fue manejada por megalómanos de intereses personales y no públicos.


Regresando a lo que nos concierne, que ni Marín es Melquiades, ni Doger es Marín, pues claro que no, sería tanto como negar las particularidades de cada uno. No creo que la comparación sea válida en el sentido de que repitan una fórmula sino en el sentido de lo que los dos, ex gobernador y gobernador actual, tenían la ventaja en las tendencias electorales en su momento, ambos apuntalando la sucesión aún cuando no eran los favoritos del Gobernador en turno. Pero en su momento ambos Gobernadores tuvieron “la madurez política” de abrir el proceso para que el candidato fuera el que garantizara el triunfo del expartidazo.


Primero lo hizo Barttlet, puesto que sí imponía a su favorito iba a ser contradictorio al tratar de ser precandidato presidencial y exigir que no hubiera dedazo por parte del PRI.


Y después Melquiades, porque si no dejaba que Marín llegara se enfrentaba a dos negativos:

  1. Perder Puebla, no ante un PAN fuerte, sino ante un candidato por demás gris.

  2. Y una imposición

En fin, ninguno de los dos negativos le acomodaba para postularse como aspirante a la presidencia nacional del tricolor.


En el anterior análisis si se cumplen las similitudes entre estos tres personajes. Ahora que Barttlet y Melquiades fueron orillados por la circunstancia de su aspiración personal, si; aún cuando uno era un gobernante de mano de hierro y otro era conciliador en exceso. El problema de Doger es que aunque hoy se ubique por encima de las encuestas ha sido exiliado por el marinismo y por demás atacado por su aparato. Pero el rebelde sigue insistiendo, haciendo giras sin recursos y con las simpatías que logra generar y hoy se burlan de él por ello pero no menos que de Marín en tiempos de Melquiades, cuando hacía sus reunioncitas con quince y veinte personas, de esto relatan algunos de sus cercanos que lo vivieron. A los políticos que tanto disfrutan de Maquiavelo deberían de saber que no hay enemigo pequeño y que mientras viva, éste no deja ser un peligro.


La pregunta de siempre es: ¿Quiénes son sus aliados? ¿Cuáles son sus pilares?


El primero es su POSICIONAMIENTO, donde la intención al voto y el conocimiento están de su lado, tal y como lo muestran las encuestas recientemente publicadas, el más vivo ejemplo de su veracidad es la reacción del zavalismo mediante el ataque mediático orquestado contra el Dogerismo tratando de disminuir los niveles de confianza de Doger, sin embargo, ¿si sus detractores están mejor posicionados como dicen porque no lo han hecho público?, pues porque no lo están, por ello invierten todo su tiempo en tratar de revertir los positivos de su otrora enemigo, cuando lo único que logran es posicionarlo en los medios.


En cuanto al segundo pilar diría que es su TRAYECTORIA, porque la gente lo ubica como un académico, un hombre de familia además de que no lo identifican con un arraigo desmesurado a las estructuras tradicionales del poder, ¿dónde pudimos percatarnos de ello?, pues en las anteriores entregas de esta serie, donde ya decíamos, que tanto Moreno Valle como Zavala basan sus principales activos políticos en el padrinazgo de personajes de la política, en pocas palabras no hay nada que pueda llamarse propio.


Concluyamos. Al inicio de la columna me permití reproducir algunos de los mensajes trascendentes de Colosio, porque Marín y Armenta hoy tienen un escenario que se presta para la imposición, el primero porque cree que después del sexenio no hay nada, y si puede que no lo haya, sin embargo, el Gobernador tuvo su oportunidad de renacer con más bríos después del escándalo Cacho, pues ya no tenía nada más que perder, en lugar de eso decidió enconcharse en su burbuja, solo él conoce sus razones. Pero en el caso de Armenta está a punto de consumar lo que su tan alabado Colosio trataba de evitar: un PRI autoritario; un gobierno intervencionista; un partido de decisiones equivocadas, de abusos y excesos. Y aquí es donde los que no somos hombres de poder dejamos de entender; ¿porqué privilegiar una continuidad inexistente, una ignorancia superlativa y una burbuja gris?, éstas y otras deberían de ser las preguntas que ronden la cabeza del único talento del marinismo, Alejandro Armenta, si es que quiere ser congruente con Luis Donaldo y su visión de partido.


En cuanto al rebelde, la surte ya está echada; no hay marcha atrás. Igual que Melquíades y que Marín hoy depende, no de la voluntad política del Gobernador, sino de su apertura democrática y de su madurez para reconocer que las alianzas entre políticos nunca dejan de construirse y que nuestros hijos por muy amados que sean no siempre son, ni serán los mejores.




 
 

 

 
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