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Duelo de Espadas


Edmundo Dantés


¿Vuelve el payasito de las cachetadas?

 

Megalómano, maximalista y autoritario, pero brillante y culto, Manuel Bartlett Díaz obtuvo un gran liderazgo moral al interior del priísmo nacional cuando comenzó la debacle del partido y, en pleno zedillato, le dijo a la Jornada (nacional, desde luego) que el PRI no tenía por qué seguir siendo el “payasito de las cachetadas” del PAN e instó a sus correligionarios a contestar cada ataque.


Visionario, Bartlett Díaz resaltó que la real competencia electoral, la transición a la democracia y la alternancia en el poder le daban al PRI la oportunidad de responder las críticas a sus gobiernos comparándolos con los panistas, pese a que en esas fechas la ciudad de Puebla y el país no sufrían las consecuencias de los desgobiernos de Luis Paredes Moctezuma, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa.


Y el ex gobernador predicó con el ejemplo denunciando las innumerables fallas foxistas y el colaboracionismo de personajes hoy defenestrados por el PRI nacional, como Roberto Madrazo Pintado y Elba Esther Gordillo, con el fracasado régimen 2000-20006.


Hoy, el priísmo, en especial sus candidatos, órganos directivos y organizaciones (con la excepción de Valentín Meneses Rojas) han caído en una especie de autismo político, que lo deja en una peligrosa inmovilidad ante la campaña negra que el PAN, el CCE, la Coparmex, la Canaco mantienen contra el tricolor convertido en administración estatal y/o municipal con fines claramente electorales.


Parece que la línea es dejar  que el partido vuelva a ser el payasito de las cachetadas y que el PAN se salga con la suya de mantener en el paredón a las gestiones priístas, pese a que esto solamente le permitirá al panismo distraer la atención de la gente de una realidad muy concreta: que los gobiernos del albiazul han sido los peores en la historia del país y la ciudad, como lo demuestra el hecho de que no ha podido repetir en la Angelópolis y que a nivel nacional sólo le fue posible mantenerse con un fraude electoral cada día más evidente y hasta aceptado implícitamente por el panismo.


Pero los candidatos a regidores y la dirigencia municipal del PRI padecen un voto de silencio, que permite que predominen los mensajes de la ultraderecha y sus satélites, pese a que el Comité Directivo y las organizaciones y sectores adheridos al priísmo podrían poner en la agenda mediática todas las fallas, desviaciones y corruptelas del panismo, sin que Blanca Alcalá Ruiz se desvíe de su campaña propositiva.

 

Alguien en el PRI estatal y municipal se olvidó, tal vez intencionalmente, de que el priísmo de Puebla logró ganar todas las diputaciones federales en 1997 (pese a un entorno nacional adverso), gracias a una campaña a la ofensiva, en la que sus organizaciones y sectores denunciaron el carácter claramente antisocial y perjudicial del panismo.


El chapulinismo y oportunismo político de Antonio Sánchez Díaz de Rivera, las corruptelas de la ex familia presidencial, Luis Paredes Moctezuma, “los cuñados incómodos”, Santiago Creel, Carmen Segura, entre muchos otros, además de los altos niveles de pobreza y la nula generación de plazas “lograda” por el otrora “candidato del empleo” son algunos de los temas que los allegados al tricolor deberían poner en la agenda mediática y social.


Por si fuera poco, las disputas internas entre Los Pinos y el CEN panista, el fraude electoral con que el Yunque, el candidato panista y las dirigencias estatal y municipal del blanquiazul se impusieron a la base militante, el atentado a las clases trabajadoras consumado con los cambios a la ley del ISSSTE, la militarización del país, el crecimiento de la inequidad social y económico, el conservadurismo misógino en materia de Salud Pública y el autoritarismo del gobierno federal son otros tópicos con que los priístas pueden evidenciar la incapacidad, falta de sensibilidad y carencia de compromiso social que los gobiernos panistas llevan consigo.


Un millón 700 mil mexicanos en edad de trabajar que no encuentran empleo y una tasa de 3.95 por ciento de desempleados en julio, según el INEGI, además de un Estado mexicano –de acuerdo a rector de la UNAM, Juan Ramón de la Fuente - incapaz de dotar a los ciudadanos de seguridad, salud y educación, son muestras palpables del fracaso de los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa.


El fracaso del proyecto del Primer Empleo, la manipulación electoral y el populismo en el manejo de los programas sociales, además de cifras oficiales que revelan que alrededor de un millón de niños mexicanos de entre cuatro y 15 años no asiste a la escuela actualmente y que cerca de 25 millones de ellos viven en situación de pobreza, demuestran que al PAN hecho gobierno no le interesa realmente abatir la marginación y que Antonio Sánchez Díaz de Rivera no hizo nada por las clases necesitadas cuando fue subsecretario de Sedesol


El analfabetismo que alcanza un promedio de alrededor de ocho por ciento y en los niños indígenas sobrepasa el 44 por ciento, también refleja que el panismo defiende un modelo económico y social groseramente inequitativo e injusto. Incluso, el fracaso del foxismo aumenta la vulnerabilidad política –electoral de Antonio Sánchez Díaz de Rivera al haber sido parte de la burocracia dorada que fue una de las mejor pagadas del mundo y que no resolvió o mitigó carencia social alguna.


Enumerar los escándalos, corruptelas y excesos de Luis Paredes Moctezuma y sus cómplices - varios de los cuales están en la planilla y equipo del candidato panista - llevaría varias publicaciones completas del diario Cambio, basta recordar al regidor golpeador de mujeres y el saqueo que cometieron con las arcas públicas comprándose un vehículo Jetta, que al final fue pagado con recursos de los poblanos.

 

Por ende, llama la atención que el equipo de Alcalá Ruiz ponga el pretexto de una campaña “blanca”, deje que el PAN le gane la agenda temática y mediática y ponga contra la pared a los gobiernos priístas, cuando una simple comparación con cifras y datos reales dejaría claro que Ernesto Zedillo fue mucho mejor presidente que Vicente Fox, que Enrique Doger ha dado mayores y mejores resultados que Luis Paredes Moctezuma y que los diputados locales priístas son menos chapulines, escandalosos y protagónicos que los panistas.


Y es momento de que, en defensa de la propia Blanca Alcalá, su planilla y sus candidatos a legisladores locales, el PRI use a los sectores y organizaciones a los que les da posiciones de poder reales y los haga defender su propuesta política. De lo contrario, en la mente del votante predominará el mensaje de la ultraderecha y sus organismos satélites.


Estocada
Resulta conmovedor leer a los voceros calderonistas (Carlos Marín, Ciro Gómez Leyva, Héctor Aguilar Camín y muchos más) defender con vehemencia al fraudulento presidente del IFE, Luis Carlos Ugalde. Lo cierto es que el hecho de que la clase política nacional acepte que es necesario refundar al organismo es una prueba real de que ya no garantiza certeza, legalidad, transparencia y confianza.   
El IFE - esa “institución”, como la llamaban y defendían fervientemente los calderonistas el año pasado - ya no le sirve ni siquiera a quienes la manipularon (Elba Esther Gordillo, Vicente Fox, Felipe Calderón). Los gritos histéricos de Luis Carlos Ugalde demuestran que se siente “traicionado” y que está dispuesto a soltar toda la sopa de lo que ocurrió en el 2006.

 

Y que se cuiden quienes pervirtieron al IFE, porque cuando la perra es brava hasta a los de su casa muerde y podemos estar en vísperas de un escándalo peor que el de Zhenli Ye Gon.



 

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