Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

01/08/2012

 

Mal momento para atacar la razón


Dos medallas de plata en los Juegos Olímpicos de Londres matan toda grilla interna y externa del PRI, PAN, PRD, y aquello que intente atrapar o desquiciar el interés de los poblanos siendo ajeno a lo deportivo. Hoy la sociedad demanda héroes para consuelo de sus heridas, y eso son los chicos y chicas que ganaron medallas en los clavados. ¿Algún otro tema puede vencer en este momento semejante hazaña? No lo creo.


La guerra intestina del PRI y PAN por las dirigencias estatales interesa a unos cuantos políticos. A pocos. No muchos. Al grueso de la gente, en este preciso instante le vale un soberano comino lo que ocurra con ellas y en qué terminen. Y en el mismo ninguneo confluyen los eventos domingueros y de oferta de las administraciones municipal y estatal, son tiros al aire en medio de juegos pirotécnicos.


Es mal momento para atacar la razón, aconsejaría Al Gore. Eso es lo padre de las justas deportivas internacionales. Sobrepasan los temas partidistas y trituran cualquier intento de agenda mediática, planeada y urdida, en lo profundo de las catacumbas de las administraciones, consultorías y partidos políticos.


Al diablo que Manzanilla quiera ser candidato a alcalde, que otros también le apuesten al mismo cargo, que el desquiciado de Héctor Alonso haya mostrado nuevamente su lado homofóbico, que Eduardo Rivera le suba el sueldo a los policías, que el marinato necee en recuperar la dirigencia estatal del PRI, que el Yunque le declare la guerra a Moreno Valle, que las grandes obras tengan defectos, se inunden y se colapsen, que, que, que… Los clavadistas, señores, se han vestido de gloria.


La exageración de las televisoras mexicanas es harina para los críticos de la tele. Ésa es su chamba, su especialidad. Lo que quiero reiterar es que es mal momento para los montajes políticos, escándalos mediáticos y para cortar listones inaugurales, lo mismo que para entregar computadoras que para acuñar frases célebres y de ocurrencia: ¡¡Nadie por encima de la ley!!


Decir que hasta Felipe Calderón se ha dado tiempo para repercutir a través de Twitter los logros de los deportistas mexicanos es prueba fehaciente de que los Juegos Olímpicos tienen atrapada la atención incluso de los poderosos. Un remanso después de las campañas del 1 de julio viene bien, cae de maravilla, nos hace olvidar las guerras sucias, la pequeñez de las personas, su mezquindad y los arreglos de las sociedades secretas.

 

Lo que la gente quiere es que sigan cayendo medallas olímpicas, que hoy el Tri gane y convenza que lo demás le viene valiendo gorro. Tan la cosa va por ahí que hasta la chaviza del 132 se olvidó de la lucha del Peje para ser rehén de la tele y las palomitas. Las grillas internas y externas de los partidos y los humores nefastos de los políticos tendrán que esperar a que la fiesta en Londres termine.

 

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