Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

01/10/2010

¿Fue Dios, la suerte o el sereno?


La creencia religiosa de Juan Carlos Mondragón muy probablemente atribuirá su triunfo personal, lo mismo que del PAN en este 2010, a Dios Todo Poderoso Creador del Cielo y de la Tierra, aunque yo preferiría pensar que fue un tipo con suerte que estuvo en el lugar preciso y en el momento exacto de los grandes e históricos cambios del Estado de Puebla.


En el cargo de líder estatal del PAN lo precedieron verdaderas lumbreras del panismo poblano como Jorge Ocejo, Ángel Alonso, Francisco Fraile y Ana Teresa Aranda, solo por decir, pero ninguno –por cuestiones de época, circunstancia o el sereno- pudo laurearse como lo hizo Mondragón este año y a tan tierna edad.


Alardear que su partido, por vez primera en su historia, ganó la gubernatura, la presidencia municipal y el grueso de las diputaciones de mayoría relativa es un gusto que puede darse el joven Mondragón, amén del futuro promisorio que le depara el destino y sus patriarcas.


Futuro que por necedad, no por necesidad, ubicará a sus tutores yunquistas de manera frontal con Moreno Valle, tal y como lo hizo en lo nacional con Felipe Calderón, adversario público de la derecha recalcitrante, para ejemplos Manuel Espino y Vicente Fox.


Veamos.


Mondragón cayó parado en la posibilidad de convertirse si no en el candidato más joven a senador del 2012 si en abanderado a diputado federal de a perdis. Y no porque así lo quiera o que por ello muera, sino porque él junto con Eduardo Rivera Pérez son los polluelos que debe incubar, cuidar y conducir de la mano El Yunque para cosas más grandes que las logradas hasta este momento, lo que lo convierte a la vez en enemigo natural del gobernador electo.


Y es que se quiera o no, llegará el momento y el día, en que El Yunque y Moreno Valle tengan diferencias políticas por la simple razón de que al detentar el poder público y político estatal y municipal evitarán ser sujetos buenos, dóciles y de control para no terminar en la ruina, como dice Maquiavelo en sus escritos. Y  en medio de esa resistencia a la bondad y al control político quedará irremediablemente tanto Rivera como el propio Mondragón.


Pero esa, ya será otra historia.


Por lo pronto, pudiera establecerse que la verdadera carrera del joven dirigente panista no inició en su fracaso como candidato a diputado de 2006 ni en su liderazgo juvenil de partido, sino la tarde misma del 4 de julio de 2010 cuando junto a Moreno Valle paladeó las mieles de la victoria.


Ahora falta constatar que esa suerte o ese Dios Todo Poderoso en el que cree, lo proteja en el futuro de los planes y la ira del hoy gobernador electo, mañana gobernador constitucional y líder político del estado.

 



 
 

 

 
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