Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

03/09/2012

 

¿Megachingadazo? ¡No!


La permanencia de Juan Carlos Mondragón Quintana al frente del PAN se verá de aquí en adelante con los ojos que quiera verse. O con los ojos con que se ve a un gobernador odiado por un amplio sector de la prensa (y merecido se lo tiene) o con los ojos de complacencia a un pobrecito Yunque visto como la víctima de un miserable ogro tan parecido y real al de los cuentos de príncipes y princesas.

 

Nada de eso. Ni fue un duro golpe a los insaciables intereses de Rafael Moreno Valle ni tampoco los yunquistas ganaron la gran cosa con prorrogar un liderazgo faccioso y radical. En dado caso quedaron como estaban: El yunque con su partido y el gobernador con sus ganas de arrebatárselo para operarlo a su antojo en las elecciones del año entrante.


¿Qué va a pasar? Nada. Cada uno de los dos tiene ya trazada su ruta de viaje de aquí al 2013 y ambas son fácilmente predecibles. El yunque pugnará por conseguir la candidatura a presidente municipal para uno de los suyos como objetivo prioritario y, luego, tratará de obtener el mayor número de espacios de competición en las diputaciones con tal de seguir teniendo representatividad en el Congreso Local. Lógico.


Moreno Valle, por su parte, presionará para lograr la candidatura a favor de Fernando Manzanilla, pero su manera de presionar será distinta a la que ejercerán los yunquistas a la hora de las decisiones. Es decir, mientras el Yunque se morirá en la raya por ganársela, el mandatario sopesará lo que le conviene más, si soltarla para que los facciosos hagan con ella lo que quieran o ejercer toda la presión para salirse con la suya. Obvio.


Ésa es la diferencia. Uno tiene margen de maniobra y el otro no. Uno sólo tiene una salida: matar o morir, y el otro cuenta con varias salidas dentro y fuera del PAN. No sé lo que piensen los demás, pero yo sigo sosteniendo (como desde hace varios meses) que la decisión de que vayan o no Manzanilla, Tony Gali, Amy Camacho o Jorge Aguilar como candidatos a presidente de Puebla ni siquiera depende de Moreno Valle. Digamos que se trata de una fuerza que no puede controlar por ser más poderosa que la suya.

 

Retomemos. No fue un duro golpe que Mondragón se quede un año más al frente del PAN, ¡por favor! Tampoco fue un megachingadazo que le alteró los planes a Moreno Valle y a Manzanilla y les minó su poderío. Si acaso el Yunque cumplió con el requisito indispensable de seguir teniendo la ficha del partido en su poder para continuar en el juego político-electoral del 2013. Los contrapesos en las democracias del mundo son requisito indispensable. Qué bien que así lo haya entendido el CEN panista, Juan Manuel Oliva y Gustavo Madero. El guión sigue como iba, nada cambia, nada altera las cosas.

 

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