Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

03/10/2011

 

El rival más débil


Si el método de selección de candidato presidencial del PAN fuese a través de consulta, ya sea de militantes y adherentes o, como lo propuso Josefina Vázquez Mota, abierta a la sociedad, ¿quién tendría qué ganar en Puebla, ella o Ernesto Cordero, so apariencia de que nuestro estado es gobernado por el PAN?

 

Dejar las urnas en manos de la democracia y el destino sería demasiado romántico, seamos realistas, ¿quién tendría qué ganar? Por principio de cuentas, el resultado no debe verse como un duelo fratricida entre Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera Pérez que dé por muerto a uno y sobreviviente al otro, sino como la consecuencia manifiesta de intereses políticos.


En apariencia, Puebla tendría que darle la victoria a Cordero por ser el candidato de Felipe Calderón y la derrota a Vázquez Mota por ser la enemiga de Elba Esther Gordillo, pero, ¿y si ocurre lo contrario? ¿Cómo debe interpretarse un resultado de esa naturaleza? Mejor aún, ¿cómo lo interpretaría Calderón y la misma Josefina?


No creo que sea un asunto menor el resultado en urnas. No, porque lleva implícito el juego político de un gobernador, su apuesta por el proyecto presidencial que mejor le acomoda para el próximo sexenio, sin el apasionamiento aquel de que debe ser panista a rajatabla, de morir con él en la raya. Puebla, señores, hoy por hoy es pragmática y técnica, por encima de la pasión ideológica, está el interés político; y eso, lo sabe Calderón y Josefina.


Quién gane y quién pierda en una consulta panista, son preguntas que no deben dejarse a la suerte y al destino; de inicio, digamos que serán de utilidad a Calderón y a Josefina para calar al mandatario poblano antes de la batalla definitiva de julio de 2012 y, más que a él, a la perversa de Elba Esther Gordillo.


Puebla es un estado del que seguramente desconfía Calderón, Josefina y el PAN, no por las cualidades y defectos políticos de Moreno Valle sino por las malas mañas de La Gordillo. Apoyar en urnas al rival más débil del panismo en beneficio de Enrique Peña Nieto es una probabilidad. Se sabe de la cercanía de Elba Esther con Peña y Marcelo Ebrard, así como de su enemistad con Josefina, El Peje y Santiago Creel.


La política de moda no es leal ni fiable, ¿o sí? Tampoco es de palabra de caballero, ¿o sí? Y menos de sacrificios, ¿o sí? Los políticos nos han demostrado que lo mismo juegan y pactan con el amigo que con el enemigo y que, en su guardarropa, tienen chaquetas de varios colores para ponérselas según la fiesta. ¿O me equivoco?

 

El dilema de hacer ganar a uno o a otro en una consulta panista, sea abierta o cerrada, será un asunto de cálculo prospectivo más que de democracias fingidas y pasiones fogosas, porque el error de equivocarse o de ser sorprendido en arreglos turbios podría pagarse muy caro. Un coletazo de Calderón, aún moribundo, puede matar a cualquiera.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas