Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

05/10/2011

 

Juraidini, el Juanito Coca Cola para el Senado


La creciente presión del Grupo Femsa para que el diputado del PRI por Teziutlán, Jorge Juraidini Rumilla, sea metido con calzador a la candidatura al Senado de la República comenzará a meter en líos no solo al nacional Humberto Moreira, sino también al estatal Rafael Moreno Valle porque cuando de consorcios y transnacionales se trata, la presión desconoce colores partidistas y geometrías ideológicas.


Digamos pues que a José Antonio Fernández Carbajal, presidente de Femsa (Coca Cola, accionista de Cervecería Moctezuma, Bancomer, etc.), le vale menos que nada que uno sea priista y el otro panista. Él, lo que quiere es seguir teniendo representatividad en el Senado (como la tiene) y en la Cámara de Diputados (como también ocurre) y si debe presionar al más guapo o al más feo con tal de lograr su propósito lo hará y sanseacabó.


En la alta gerencia del PRI poblano están sabidos dónde quiere Femsa a Juraidini; lo saben, porque el CEN se lo reveló hace pocos días y aunque tal vez no lo digan Juan Carlos Lastiri y don Ranulfo Márquez, de muchas maneras, les altera el rejuego político que ya traían con Enrique Doger, Fernando Morales, Blanca Alcalá, Javier López Zavala y Enrique Agüera.


¿Cómo decirle a la caballada que a estas alturas del juego un nuevo integrante se suma a la puja por el Senado? Un escenario no previsto ni en Puebla ni en México hasta hace poco. Y lo peor, que involucra a Moreno Valle de forma directa porque la responsabilidad de hacerlo senador (en caso de confirmarse) no únicamente recaerá en el PRI sino también en el mandatario, a fuerza de cumplirla. Y de buen modo.


¿A quién tendría que sacrificar el PRI para meter a Juraidini? El nombramiento de Blanca Alcalá en Colima puede o no tener algo qué ver con la meteórica reducción de la caballada priista para meter al diputado de marras; sin embargo, lo parece. ¿A quién tendría que relegar Moreno Valle? Es un brete, después de contemplar a Fernando Manzanilla y Guillermo Aréchiga.


A reserva de que a dos cuadras de su casa lo conozcan, Juraidini es como la fuerza de gravedad, no se ve, pero existe. No se conoce. No se oye. No se sabe de él entre el populachero. En la pizarra electrónica de la Cámara de Diputados aparece su nombre: Jorge Juraidini Rumilla, pero, ¿y cómo es él?, dijera José Luis Perales. Un soberano desconocido para el elector de a pie, no así para la élite empresarial mexicana.


Juraidini fue director de Relaciones Gubernamentales de Femsa y como él lo dijo a la revista Expansión: Mi tarea es llevar la visión del empresariado a las cámaras legislativas. Se le conoce como El Cabildero oficial de José Antonio Fernández Carbajal, y tiene la responsabilidad de contener los impuestos que cada año el Presupuesto de Ingresos de la Federación pretende gravar al refresco, cerveza y tabaco a través del concepto: Gravamen Empresarial para Producción y Servicios.


Dijera el dicho (adecuado al caso): El hombre pone, Dios dispone, viene El Juanito de los ricos y todo lo descompone.

 

Autoría intelectual

 

***Las bardas y la publicidad impresa del rector Enrique Agüera, a propósito de su informe de labores al frente de la Buap, tienen el azul del PAN en vez del rojo del PRI, ¿existirá un fondo insospechado detrás del azul que tome por sorpresa lo mismo a tirios que troyanos?

 



 
 

 

 
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