Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

07/03/2012

 

No imagino a Bartlett lanzando besos en los mítines


Si la izquierda poblana en verdad quiere ganar curules en la elección de julio próximo debe verse agresiva desde el primer día de campaña y atenderse a diestra y siniestra a los tres niveles de gobierno: municipal, estatal y federal. ¿Por qué? Si no fuera así, no se ve cómo podría competir con el PAN y el PRI que a decir de varias encuestadoras locales y nacionales ocupan los primeros dos sitios.


Cierto que desentonaría con la República del Amor propuesta por Andrés Manuel López Obrador, pero si nos damos cuenta, ni en lo nacional ni en lo local lo amoroso y pacifista ha surtido el efecto deseado. Subió Josefina Vázquez Mota, bajó Enrique Peña Nieto y El Peje ni para atrás ni para adelante sigue estancadocon los mismos 17 o 20 puntos de preferencia electoral del año pasado.


Por deducción simple, las propuestas que den solución a los grandes problemas de Puebla y el país tendrían que surgir de los candidatos y partidos punteros, no de los coleros; los coleros, deben descubrir y ejecutar los mecanismos y estrategias necesarias que los catapulte al segundo lugar para aspirar al primero. Y la izquierda está en la cola junto con el Panal.


Antes de que ingresáramos al 2012 se tenía la creencia de que la elección se circunscribía sólo a dos: a Peña Nieto y a López Obrador. La confianza de que Ernesto Cordero fuera el enviado de la derecha prevalecía. Sin embargo, la nominación de Josefina Vázquez Mota alteró el producto y, ahora, el lugar que ostentaba El Peje ya se sabe que lo ocupa la panista.


Atacar a los gobiernos de Eduardo Rivera, Rafael Moreno Valle y Felipe Calderón, siendo francos, no creo que sea suficiente, la izquierda tendría que ir más allá y jugarse su resto abanicándose también al PAN y al PRI para meterse de nuevo a la campaña. De otra forma, estaría condenada a convertirse en una simple espectadora enesta elección federal.


¿Dónde está la izquierda entrona, desparpajada y aguerrida que conocimos hace años? A muchos caía mal su antagonismo casado, sí; su irreverencia, también; pero, tal vez, sea eso lo que haya frenado su crecimiento. Y es que nadie, ni en su juicio no fuera de él, asocia lo amoroso y pacifista con la verdadera personalidad del Peje y de la izquierda mexicana.

 

Yo, francamente, no imagino durante la campaña a un Manuel Bartlett lanzando besosa la multitud en los mítines, ni vistiendo de rosa ni aventando palomas blancas al cielo con mensajes de paz. ¿Supongo que usted sí?

 



 
 

 

 
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