Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

07/09/2011

 

El grito de Dolores (Parra): ¡Viva el nepotismo, muera la extorsión!


Contagiada por el mes patrio, la alcaldesa Dolores Parra Jiménez levantó el estandarte del audio escándalo que protagoniza con el diputado José Juan Espinosa, muy parecido a como lo hizo El cura Hidalgo con la Virgen de Guadalupe, y luego, a todo pulmón, tensando hasta el último músculo del cuerpo y con los ojos saltones, dio El grito de Dolores (Parra): ¡Viva el nepotismo, muera la extorsión!, en el Pueblo de Dolores (Parra), conocido hoy como San Pedro Cholula.


De veras que es el colmo, dónde quedó la moral contemporánea, se preguntará el filósofo Fernando Savater si a través de twitter o gracias a la magia del internet, desde España, testifica lo que ocurre en Puebla con una alcaldesa que cuidando su reputación, pero metiéndole a raudales familiares a la nómina, se convulsiona y berrea en el piso por un audio (del dominio público) que muy probablemente ella misma grabó.


Meter la mano al fuego por un político es cosa seria. No cualquiera. Sea alcaldesa, secretario general de gobierno, gobernador de un estado o legislador, es un riesgo que debe pensarse. Sin embargo, como buen sospechador profesional, bien valdría la pena dejar abiertas todas las líneas de posibilidad periodística o Sherlock Holmista, respecto a quién o quiénes están detrás de éste embrollo.


Rechazar, en primera instancia o a botepronto, que Fernando Manzanilla o que Rafael Moreno Valle sean los orquestadores, sería un tanto prematuro; no porque ellos lo nieguen vía comunicado de prensa y porque tengamos que creerles, sino porque hacen falta argumentos sólidos que sostengan lo contrario. Veámoslo de forma opuesta, asegurar que son inocentes resulta irresponsable, porque usted y yo sabemos la forma en que se las gastan los gobiernos para disminuir y aniquilar a sus enemigos.


Seamos fijados. En este audio escándalo, no hay más de tres protagonistas: Dolores Parra, el gobierno estatal y el legislador José Juan Espinosa. Ahora bien si quitamos al afectado, solo quedarían dos probables sospechosos: Dolores Parra y el gobierno estatal. ¿Quién pudo haber sido el autor intelectual? Lo dije antes, meter la mano al fuego por un político es de pensarse. Es arriesgado. Sea usted, acucioso lector, quien finque responsabilidades.


Aunque aquí habría que aclarar algo importante, el periódico Cambio, como cualquier otro medio de comunicación logró lo que se conoce como “La nota”, gracias a su oficio periodístico, a su olfato o a su sagacidad. Hizo pues, lo que debe hacer la prensa en general: buscar y encontrar la noticia. Y vaya que lo hizo.


Por si algo faltara a la desprestigiada política que se practica en el estado y el país: corrupta y mezquina, Dolores Parra está metida hasta el cuello en un escándalo que si bien hoy reprueba, muy digna, en sus declaraciones, a leguas se oye –en el audio- que no le disgusta cuando de porcentajes se habla.


Lo mismo que pasó con el virrey Venegas luego de que Hidalgo se levantara en armas, en 1810, el secretario general de gobierno Fernando Manzanilla también salió raspado. ¿Fue mal cálculo o castigo divino? Solo Dios sabe. Sin embargo, haiga sido como haiga sido, dijera Felipe Calderón, si el gobierno de veras no estuvo involucrado, La reina del nepotismo con toda seguridad fue regañada por imprudente, a propósito de ese audio que se supone es de su autoría.

 

Conclusión. Esa, es la miseria de la política poblana con un líder camaral, como Guillermo Aréchiga, lucrando con la misma.

 

Columnas Anteriores


 
 

 

 
Todos los Columnistas