Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

08/08/2012

 

Mensaje siciliano mal pronunciado y mal entendido


Fernando Manzanilla no es indispensable en el gobierno morenovallista, lo digo en el sentido estricto de la palabra. Y como él, tampoco lo es ningún ser humano en puesto público o administrativo alguno, incluso ni afectivo, como tampoco lo fueron desde Iturbide hasta Vicente Fox para que este país avanzara. ¿O me equivoco?


Recuerdo a los monstruos del televisor de antaño, Jacobo Zabludovsky y Raúl Velasco, controlando el mundo de la información y el espectáculo. Ellos eran la televisión y se pensaba que la televisión sin ellos no era nada. Sin embargo se fueron y no pasó nada. Las noticias siguieron fluyendo todos los días y la farándula hasta la fecha goza de cabal salud.


Y pudiéramos seguir enumerando a don Fidel Velázquez en el sindicalismo, a Cantinflas en la comedia, a José Alfredo Jiménez en la canción, a Manuel Acuña en la poesía. Nadie es indispensable en la vida, únicos lo fueron cada uno de ellos, pero indispensables no. Se equivoca el líder estatal del PAN Juan Carlos Mondragón Quintana al lamentar públicamente que Manzanilla quiera ser alcalde de Puebla argumentando su eficacia en el gobierno del estado.


Ahora resulta que a Mondragón le preocupa que Rafael Moreno Valle se quede sin Manzanilla porque es puente de oro con los partidos políticos, empresarios y con la sociedad. Nomás le faltó decir que el resto del gabinete morenovallista es inepto y estúpido y que ninguno tiene la inteligencia de Manzanilla para hacer lo que hace Manzanilla en la secretaría general de gobierno.


La suya fue una manera disfrazada de decir a Manzanilla y, de paso, a Moreno Valle que a su grupo: El yunque, no le gustaría que fuera candidato a la alcaldía de Puebla por el PAN porque ellos están pensando en Francisco Fraile, Myriam Arabian, Pablo Montiel, Pablo Rodríguez Regordosa y en El tigre. Pero se equivoca Mondragón porque la política no es de gustos sino de inteligencia, de saber mover las piezas y de ejercer el poder.


Interpretemos el mensaje siciliano de Mondragón a Manzanilla de otra manera. Si piensa que el secretario general de gobierno es un extraordinario elemento de diálogo y entendimiento con la sociedad, entonces, nadie mejor que él para la candidatura del PAN a la presidencia de Puebla porque lo que la gente quiere es entenderse con sus autoridades, que las autoridades la escuchen y la entiendan, cosa que no ocurre, por eso estamos como estamos.

 

Lo que se necesita son puentes de oro en la titularidad de las alcaldías, gobiernos estatales, diputaciones, senadurías y en la presidencia de la república, pero si los partidos políticos y sus dirigentes quieren a los individuos eficaces y talentosos en los puestos de escritorio, y no como candidatos, estamos jodidos.

 

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