Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

08/10/2010

Los fontaneros trabajan abajo, los artistas arriba


La lectura que debe darse al equipo de transición de Rafael Moreno Valle carece de opciones por ser inminentemente política, porque ni pretende impulsar el desarrollo de Puebla con las neuronas y capacidades de Pablo Rodríguez Regordosa, ni apuesta a revertir el cambio climático con la ecologista Amy Camacho ni, mucho menos, hipoteca la vulnerabilidad del estado poblano en temas de delincuencia organizada con la experiencia de Ardelio Vargas Fosado.


Observe con detenimiento. De manera directa Vargas Fosado hace corresponsable al PRI en el asunto más delicado del país: la seguridad pública, anulando cualquier ácida crítica local y nacional hacia la naciente dinastía morenovallista en un renglón tan delicado como ese; digamos pues, que el gobernador electo y Fernando Manzanilla se curaron el dedo antes de la cortada o se vacunaron contra el cáncer del narcotráfico antes de que echera pus.


Y es que si algo distingue a Puebla, respecto a otros estados de la república, es la tranquilidad con que aquí viven no solo los poblanos sino también los jefes de los cárteles de la droga y familiares suyos como quedó evidenciado en noticias recientes, convirtiéndonos en una divina sinagoga en medio del caos, sinagoga que con Ardelio seguiría custodiada por tricolores. Una jugada maestra, una genialidad; los fontaneros trabajan abajo, los artistas arriba.


Vea si no. Si el mensaje de Moreno Valle y Fernando Manzanilla hubiese sido ajeno al contexto político, bueno, nomás suponga, entonces hubiese mostrado a la prensa un equipo de transición con auténticos expertos (bufetes, despachos, consultores, asesores y peritos) en áreas financieras, de desarrollo económico, ecología,  combate al crimen organizado y lo que usted guste y mande.


Que nadie se ofenda, eso no quiere decir que Rodríguez Regordosa, Amy Camacho y Vargas Fosado sean una parvada de ignorantes y gruesos bultos de papa, sino que su papel se limita a lo estrictamente político, lo que demuestra que si bien por encima el río lleva aguas mansas con personajes como ellos, por debajo debe tener un movimiento endemoniado con verdaderas lumbreras en la materia.


Todo esto conduce a una segunda conclusión. Si Moreno Valle y Manzanilla seleccionaron cuidadosamente a representantes sociales como Amy Camacho y a dignatarios políticos como Rodríguez Regordosa y Vargas Fosado para esta fase de transición plural e incluyente, es muy probable que en los puestos del próximo gabinete veamos personajes de diferentes corrientes políticas recargados en verdaderos genios de la función pública ocupando puestos secundarios, lo que hace pensar que en efecto los partidos políticos, aún los que no fueron de Compromiso por Puebla, cabrán en el nuevo gobierno, sello un tanto peculiar pero plausible.


Remate. Faltan casi cuatro meses para que Moreno Valle asuma la gubernatura, y de aquí allá pueden ocurrir mil cosas, no sería la primera vez que pudiera caer algunos de los ya ventaneados, autoventaneados o por ventanearse. La política no siempre circula por autopista, también por desfiladeros, está llena de baches y curvas, ¡qué no!


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Las decisiones secretas de los partidos son cada vez más del dominio público. Si la presidencia estatal priista de Javier López Zavala se concreta, se creerá que se impuso la voluntad del patriarca Mario Marín. Pero, si López Zavala declina, de acuerdo a las versiones periodísticas de ayer, mal porque entonces habría sido un centralazo, un veto y una decisión cupular del CEN del PRI para resolver las capacidades diferentes de los priistas locales.


El hermetismo de la política es cosa del pasado, sus cerraduras las abren los mismos políticos para dar a conocer a la sociedad la podredumbre que existe en sus entrañas; de cualquier manera ambas cosas son nocivas, y lo son repito, porque si declina López Zavala el CEN del PRI habría actuado a destiempo y, entonces, nos preguntaremos: por qué no lo declinó antes; y si no lo hace, entonces, se creerá que le faltó carácter y valentía para asumir decisiones importantes. O sea huevos.

 

Autoría intelectual

 

****Juan Carlos Lastiri habría dicho en corto ayer a los suyos, que no aceptaría un  cargo que fuese contra los intereses de su jefe político López Zavala ni ajeno a las responsabilidades de la Sedeso. ¿Será?

 



 
 

 

 
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