Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

08/11/2010

Tú y yo somos uno mismo, Ebrard y yo, yo y Ebrard


Nadie puede llegar tan lejos en la vida sin aliados y Rafael Moreno Valle ya encontró al suyo en su frenesí por la presidencial de 2018. Su nombre: Marcelo Ebrard Casaubón, lo que implica que el gobernador electo de Puebla respaldará a su homólogo del Distrito Federal para convertirse en candidato y luego en el primer Ejecutivo de la izquierda en 2012 aunque al PAN le reviente el alma.


La decisión conlleva a una razón; ambos son piezas fundamentales en el esquema político de Elba Esther Gordillo, lazo más fuerte –incluso- que cualquier línea consanguínea o promesa de amor grabada en la penca de un maguey como hizo Vicente Fernández con la canción del mismo nombre en los 80´s, lo que hace adelantar que Puebla será una entidad pivote junto con el DF para que Ebrard cumpla su cometido tanto al interior del PRD como fuera de dicho instituto político.


No se trata de un asunto de amistad ni de palabra empeñada, sino de intereses políticos futuros amalgamados en torno a tres figuras con planes homogéneos: Elba Esther, Ebrard y Moreno Valle, lo que visualiza que si Ebrard logra su cometido de ser Ejecutivo de la nación en 2012 prácticamente será un hecho anticipado que Moreno Valle estará en la justa de 2018.


El riesgo asumido por el gobernador electo de Puebla es alto, decía Maquiavelo que “las fuerzas de un poderoso aliado pueden ser útiles y buenas para quienes recurren a ellas, pero peligrosas para quienes dependen de ellas”, ello implica que más valdría a Moreno Valle no depender más de Ebrard que de Elba Esther para construir su futuro de largo plazo si no quiere morir en el intento.


Elba Esther es una mujer de doble juego, lo sabe México entero, en la constitucional apostaría la mitad de su capital a Ebrard –en caso de que fuera candidato- y la otra mitad muy probablemente a Enrique Peña Nieto. En el primer caso, Moreno Valle sabe que gana junto con Elba Esther, pero en el segundo podría no ocurrir lo mismo por la sencilla razón de que el mérito exclusivo de ganar Puebla –si así fuese- se lo debería Peña Nieto a la maestra Gordillo y no a Rafael.


Las fuerzas opositoras coaligadas con Moreno Valle el pasado 4 de julio están sabedoras ya de sus compromisos políticos con el jefe del Distrito Federal, pero solo una de ellas lo consecuenta: El Panal, los demás, cuando se enteraron de la complicidad dieron por su lado al gobernador electo, entre risa y risa, aunque en el fondo les haya caído como mentada de madre pues Los bejaranos representados por los perredistas Jorge Méndez y Arturo Loyola apoyan y apoyarán a Andrés Manuel López Obrador lo mismo que Convergencia y no se diga el ala radical del PAN personificada en Pablo Rodríguez Regordosa, Eduardo Rivera Pérez y Juan Carlos Mondragón Quintana con quién emane de su partido.


Puebla será entidad pivote para Ebrard en la toma de decisiones internas del PRD por así consentirlo Jesús Ortega, Luis Miguel Barbosa y Miguel Ángel de la Rosa Esparza, aunque le purgue al PAN, a las redes sociales pejistas y a los convergentes en las elecciones de 2012.
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Si los acuerdos eróticos con foco apagado se cumplen al pie de la letra, la dirigencia municipal del PRI deberá recaer en un digno representante de Enrique Doger Guerrero; digámoslo así, Mario Marín cedió a Melquiades Morales el liderazgo municipal y la secretaría general del PRI en el estado a cambio de que Juan Carlos Lastiri presidiera el timón del partido.


Descartar o negar que Lucero Saldaña fue fórmula de Lastiri por obra y gracia de los oficios políticos de Marín y Melquiades suena risorio, pensemos que a broma, pues en el PRI saben perfectamente que el nombre de Lucero lo impuso el senador en funciones a sugerencia de su hermano Jesús Morales luego de fragorosas negociaciones para construir duplas de unidad en los dos liderazgos políticos, municipal y estatal.


El juego de Melquiades se puede leer de la siguiente manera. Sabedor de que la política en Puebla gira en torno a la capital en un porcentaje del 40 por ciento del electorado, intentará hacer del PRI en la ciudad de Puebla un partido con suficiente protagonismo en términos mediáticos, estando dispuesto a que Lastiri se ufane en hacer lo mismo en el interior del estado con poco presupuesto y mayor desgaste.


Marín apuesta a otra cosa. Consciente de que Lastiri fracasará en la construcción de estructuras populares, rurales y gremiales fuera de la capital, se dio por bien servido con tener la defensoría del legislativo y del partido. Adivinar quién será el dogerista que presidirá el PRI municipal es un acertijo fácil de descifrar, por eso queda de tarea.

 

Autoría intelectual

 

***Rafael Moreno Valle, igual que los miembros del comité estatal del PRD, y su equipo de transición saben que la supuesta amenaza del empresario Luis Ángel Casas hacia Miguel Ángel de la Rosa Esparza por los terrenos de la Atlixcáyotl fue una farsa; todo lo hizo con el fin de llamar la atención tanto del gobernador electo como de la ciudadanía y la prensa, y lo único que consiguió fue demostrar su sorprendente capacidad de mentir.   

 



 
 

 

 
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