Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

09/03/2011

 

De villano a víctima


Ironías de la vida, Ricardo Henaine está a un ápice de convertirse de villano en víctima por los desatinos del gobierno de Rafael Moreno Valle que a leguas se observa le pudo más la pasión y la ira que la inteligencia y el movimiento cauto para hacer añicos al empresario preferido del gobierno marinista, el mismo que viste y calza y que se hizo de más de 18 hectáreas de terreno en el Parque Metropolitano a precio de ganga.


¿Dónde estuvo el error? Me parece que en la amenaza que Juan Pablo Piña, representante legal del gobierno morenovallista, y que hoy es del dominio público, le habría hecho, digamos que efectiva, a Henaine para aflojarlo y obligarlo a cooperar: “Me advirtió Pablo Piña que me iban a atacar mediáticamente y a echar encima el aparato federal y estatal, lo mismo que auditorías fiscales”, declaró Henaine en la denuncia que interpuso ante la Procuraduría General de la República. 


Lo trágico del asunto no es que le hayan echado el aparato gubernamental encima sino que la acción se haya visto tan descarada y para acabarla de regar desde diferentes bastiones de la función pública, del emporio Televisa y de la política partidista no solo en voz de los dirigentes estatales del PAN y PRD Juan Carlos Mondragón y Miguel Ángel de la Rosa sino del mismo Congreso del Estado a través del grueso de los diputados, salvo contadas excepciones.  


Las palabras de Fernando Manzanilla juran que no hay persecución alguna contra Henaine y que el gobierno se conduce conforme a la ley, eso señores es lo que dicen las palabras del funcionario de gobierno, los hechos lamentablemente no lo sustentan, no son sus aliados en esta ocasión, se oponen diametralmente a sus dichos por el golpeteo en el noticiero estelar de Televisa, por la intromisión de la administración estatal en asuntos legales entre particulares y por el apretón de huevos de los legisladores del Congreso del Estado a la Federación Mexicana de Fútbol para que Henaine no saque del estado al equipo Puebla de la Franja.


La gente no es tonta, a estas alturas, la gente ya debió reunir éstas y otras evidencias para deducir por sí sola que el ataque contra Henaine es salvaje, ventajoso y despiadado y la gente –recordemos- por idiosincrasia mexicana se inclina regularmente por la víctima, por el indefenso, por el sobajado, y eso, señores es lo que parece Henaine en este momento. Y quizá no lo sea, pero lo parece.


El libro preferido del gobernador, El Arte de la Guerra, lo dice de manera textual: “Ataca y tendrás deficiencias. Proclive a la ira, puedes ser ridiculizado. Resuelto a matar, puedes morir”. Henaine es un lobo, olió el miedo, la juventud y la inexperiencia de Juan Pablo Piña durante la amenaza gubernamental que consignó en su demanda, y por eso –supongo- se atrevió a voltearles el chirrión por el palito a propósito de los terrenos de Valle Fantástico, a ridiculizarlos y a intentar de prolongar sus deseos de arrebatarle el predio en disputa.


Querer retener por la fuerza al equipo de la Franja valiéndose del Congreso y sus diputados habla muy mal del planeador que lo urdió, pero habla peor del que lo validó y dio el visto bueno porque el verdadero aficionado al fútbol entenderá que Henaine y su Franja son víctimas del sometimiento gubernamental, del abuso y de la influencia. Al aficionado no se le retiene por la fuerza ni se le dice a quién irle y a quién no, el aficionado en su libre albedrio le va al que quiere y se apasiona por el que quiere así sea el América. No es por joder, pero si el gobierno en verdad quiere hacer ver a Henaine como un villano, está haciendo exactamente lo contrario.


Y si todavía no le viene el veinte, es de suponerse que a Henaine ya le vino, tanto que también sabrá cómo sacarle ventaja a su papel de víctima, lo mismo que de empresario arruinado en su moral pública.

 



 
 

 

 
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