Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

10/08/2010

De las cataratas del infierno al Coliseo Poblano

Enrique Doger Guerrero y Javier López Zavala no se reunieron una, sino en dos ocasiones la semana pasada intentando ponerse de acuerdo a propósito de quién de los dos debe sustituir a Alejandro Armenta en el PRI estatal y el acuerdo al que pudieron llegar se redujo en lo inequívoco a que no hay acuerdo


Pensar que Zavala y Doger pueden remar en una misma balsa hacia el mismo rumbo resulta ingenuo y lactante, si se memoriza que en el pasado reciente no lo lograron aun teniendo como conciliadores a Beatriz Paredes y a Enrique Peña Nieto. Y no lo hicieron, no por ser testarudos y duros de cabeza, sino por la sencilla y neta razón de que forman parte de proyectos diametralmente opuestos con intereses encontrados.


Ninguno tiene la culpa de ser lo que son, más bien, ambos tienen la virtud o desgracia –según se le vea- de ser protagonistas de un partido huérfano de padre y carente de madre, confundido en la diatriba de elegir entre melón y sandía al tutor que lo conduzca por la ruta correcta en tiempos de desgracia.


Desgracia priista, que si bien ocurre por primera vez en Puebla y apanica a sus locales, el tricolor tiene dos experiencias –dignas de considerarse- en su haber nacional: la del 2000 y 2006, años en los que Dulce María Sauri Riancho y Mariano Palacios Alcocer asumieron el desgarriate de un partido humillado y vapuleado por Vicente Fox y Felipe Calderón.


Recargarse en la idea de que el futuro líder emergente del PRI pudiera salir de una consulta abierta a la militancia priista no tendría que ser tildada de descabellada y peregrina, después de todo fue de ese modo como en aquellos años depresivos, tras la derrota presidencial, emergieron los liderazgos nacionales de Roberto Madrazo y Beatriz Paredes Rangel.


Desde este momento puede anticiparse, con los riesgos proféticos que implique, que Zavala y Doger estarían dispuestos a caer por las trágicas cataratas del infierno antes que cederle uno al otro el derecho de convertirse en el talachero de un PRI que aunque hoy se encuentra desinflado y confundido en el 2012 podría revestirse de gloria con Enrique Peña Nieto. Lo que no será de uno, no lo será del otro, ¿lo habrán pensado?


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Si Rafael Moreno Valle se atreviera a incentivar –como se ha escrito- a los variados grupos políticos a buscar posiciones en su futuro gobierno, me parece que estaría cometiendo un gravísimo error de tiempo y espacio, no solo porque convertiría su triunfo en un sangriento Coliseo Romano (o Poblano) de gladiadores panistas contra perredistas, convergentes y panalistas, también porque en un escenario desbocado las presiones nacionales lo forzarían a llenar las carteras para parar la masacre.


En resumidas cuentas, no sería éste el momento propicio para repartir el botín y el tesoro obtenido, tal vez lo sería pero para la construcción de un proyecto administrativo de gobierno con reingeniería, ejes rectores, objetivos, buenos deseos y toda la cosa que, por supuesto, apantalle a los que están esperando una bomba y no precisamente yucateca.


Los grupos políticos de los partidos coaligados en el gobierno entrante podrán moverse en los espacios soterrados de las líneas periodísticas regurgitando a Juan o a Pedro a Chana o a Juana en las distintas carteras departamentales, total de eso se trata la política y el rejuego perverso del poder por el poder, pero sus nombres, y deberían saberlo, corren el riesgo de ser aniquilados por un proyecto.

 

Autoría intelectual

 

****El futuro político de Blanca Alcalá no creo que se haya definido este fin de semana con Enrique Peña Nieto y Beatriz Paredes, de hecho iniciará cuando –en lo paradójico- concluya su administración municipal o incluso en 2012. De hecho, nunca se reunió con los susodichos. **Armenta y La subcomandante Paloma seguirán reuniéndose con Doger, Zavala y con quién tengan que reunirse, incluyendo al demonio, intentando apagar el fuego sucesorio que consume por dentro a los confundidos priistas. **Gracias a Arturo Rueda por tolerar mi ausencia en este espacio y a usted por permitirme sembrar mi maicito en temporada de lluvia.

 



 
 

 

 
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