Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

11/05/2011

 

¿Osado, intrépido o gandaya?


Rafael Moreno Valle ratificó en estos, sus primeros, cien días, lo que de sobra sabíamos, que es un tipo muy listo, tanto, que ha dado visos de querer pasarse de eso, de listo, no digamos en lo administrativo también en lo político, algo que lejos de criticarse debería aplaudirse por ser como es, osado e intrépido.


Si el medio futbolístico lo clasificara, según sus cualidades, lo etiquetaría de ser un gobernador que actúa con desparpajo, por la forma tan hábil como domina la retórica y la función pública, diríamos que como Leonel Messi con el balón pegado al pie y con técnica depurada; en tanto que los chicos del barrio, si habrían de calificarlo en un nivel de banda muy probablemente lo retratarían de gandalla.


Lo aquí expuesto, no pretende ofender al mandatario de marras, por el contrario, refiere a un hombre que en cien días pudo demostrar ser distinto a sus antecesores. ¿Para bien o para mal? No lo sé. Desconozco a ciencia cierta si hizo más que Bartlett, Melquiades o Marín en ese mismo lapso de tiempo, lo que si me consta es que no existen antecedentes de alguien que se haya conducido como él.


Haciendo memoria, no recuerdo comentarios adversos a los gobernadores desde que se inventó eso que pomposamente llaman: Los primeros cien días. ¿Usted sí? Por costumbre, tradición o vaya usted a saber por qué, cuando los gobernadores cubren ese lapso de tiempo, la prensa local escrita y electrónica dice que el que está es más chingón que el que se fue. ¿A qué se debe esto? Lo ignoro.


Habría que preguntar al PRI, PAN, PRD, PT, Partido Verde y a Convergencia si la opinión que tienen de Moreno Valle en cuanto a proyectos y obras, y lo que nombran como combate a la corrupción, puede compararse en efectividad, aplausos y trascendencia con lo que ha hecho en lo político. Es decir, si están de acuerdo en que, como ellos dicen en secreto, pretenda controlar a todas las fuerzas políticas y a los dos poderes restantes. A fusilar, que se entiende, los equilibrios.


Considerar la posibilidad de que lo logre, no es una locura ni una quimera, en dado caso sería una hazaña que nunca antes pudo lograr mandatario alguno, y entonces sí, mis respetos a una inteligencia tan vasta y grande de un ser humano que logró distinguirse del resto de los políticos hasta ahora conocidos por lograr tanto en su mandato. Someter a todos los partidos y a sus dos poderes vecinos. Honor pues, a quien honor merece.


Seamos honestos, querer detallar en una columna o en un editorial lo que el gobernador hizo en sus primeros cien días resulta ocioso, si tomamos en cuenta que los carriles por los que anduvo durante dicho tiempo se reducen únicamente dos: Uno, el administrativo; y dos, el político. En el primero de ellos, podríamos agrupar todas sus promesas de obra, primeras piedras, proyectos de infraestructura, poses fotográficas, firmas de convenios, etcétera. En tanto que en el segundo tendríamos que hacer lo mismo con las iniciativas de ley, tramas políticas y trabajos de consenso dentro de los partidos.


No le demos tantas vueltas al asunto, citar cosa por cosa lo que hizo o dejó de hacer en ese tiempo, sería tanto como fusilarse el informe que hoy presenta a la sociedad, mejor razonemos que puede ser, por lo que ya vimos, el Ejecutivo que más destaque en el estado de Puebla, si logra controlar todo lo que quiere controlar en su mandato, lo que no me queda claro es: ¿Si para bien o para mal?

 

La prueba de los cien días fue superada y con creces. Ni duda.

 



 
 

 

 
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