Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

11/07/2011

 

Todavía no les damos el sí y ya quieren llevarnos a la cama


¿Quién necesita una Reforma Política? ¿Usted? ¿Yo? ¿Nosotros? ¿Quién…? Que yo sepa, no es un reclamo de los campesinos, obreros, profesionistas, universitarios, intelectuales, académicos, de las mujeres o de los hombres. ¿O sí? Y si no es de ninguno de nosotros, ¿de quién diablos es? Por ahí habría que empezar la diatriba del Ejecutivo que proponen gobierne 18 meses o 4 años y medio. ¿O no?


Los políticos de hoy no son diferentes a los de antes. Los de antes, gobernaban para llevar agua a su molino; y los de hoy, también. Aquí el punto estriba en hacer un gobierno en verdad de nueva generación, diferente pues. Uno, que atienda las necesidades inmediatas de las personas y les brinde soluciones ágiles. Y no, que solucione problemas inexistentes como la Reforma Política de Puebla que si tiene paternidad no es del colectivo.


¿Qué beneficio proporciona a una persona como usted y yo un gobernante de 18 meses o de 4 años y medio? ¿Le repercute en su bolsillo? ¿Le baja los impuestos? ¿Eleva la calidad de la educación? ¿Hace más productivo el campo? No sé, pero me parece que es por ahí por donde deberían empezar los partidos políticos y el mismo Rafael Moreno Valle antes de mandar iniciativas al Congreso o de armar polémicas en torno al caso.


En la retórica de los partidos y del mismo gobernador claro que pueden citar ahorros sustanciales en los gastos de campaña, a propósito de las prerrogativas que con nuestros impuestos les damos a los institutos políticos, pero la verdad, ¿a usted amigo lector le consta que cada que se habla de ahorros públicos son noblemente canalizados a prioridades sociales, cuando vemos la buena vida que en México y en sus shopping al extranjero se dan nuestros gobernantes?


Insisto, ¿quién necesita la Reforma Política? ¡A quién le urja que diga a mí! Porque da la impresión de ser un asunto urgente, cuando no debería serlo. Y no debería serlo, porque la sociedad no ha pegado gritos en el cielo ni ha exigido acelerarla. Qué me disculpen, pero si alguien tendría que ser consultada, incluso antes que los partidos y el propio Moreno Valle, es la gente; ella, a través de foros ciudadanos debería instruir a los partidos y al gobernador, primero, para dictaminar si quiere o no comicios locales empatados a los federales y, después, supongamos que, si la respuesta fuese afirmativa, ella tendría que decir de cuántos años quiere a su futuro gobernante.


Vamos bien o nos regresamos. Sin embargo en Puebla, las cosas se hacen de manera opuesta a la democracia que invocan los partidos y el gobernador; primero ellos y su voracidad deciden, sin consulta que medie la voluntad colectiva, que haya un mini Ejecutivo y, luego, nomás nos quieren informar de cuántos años será ese mini gobierno. La forma es fondo, decía Reyes Heroles, y eso, precisamente, es lo que no cuidó Mario Marín y no está cuidando esta nueva administración estatal.


El Kamasutra es un tratado de erotismo puro que orienta cómo y de qué manera una persona debe aproximarse al acto sexual utilizando recursos preliminares para hacer de él una fusión divina y no un acto pecaminoso. La Reforma Política fast track que pretende implantar –por no decir introducirnos- Moreno Valle en este segundo periodo de sesiones, con la complicidad de los diputados, es tan pecaminosa como lo supone la cultura hindú.


¡No se vale ser abusivos, no! Primero, se debe seducir a la sociedad, igual que en campaña, y después ya siendo novios, se verá si la posición que pide el gobernador y los diputados también la complace. El gozo de un lado es egoísmo y, así, no se vale.

 

Que sea la gente quien tenga la última palabra y no los políticos. ¡Cuál es la urgencia!

 



 
 

 

 
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