Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

08/10/2010

Elba Esther es La clave, el código secreto para llegar al tesoro


En secreto lo dicen: La clave es Elba Esther. Y tal vez lo sea, sin embargo para que La maestra eleve a rango de duquesa o caballero del Senado de la República a quienes aspiran a tan honroso y prospectivo cargo deben de cumplir contados e insignificantes requisitos y llenar algunas formas con su puño y letra; nada del otro mundo, nada que no se pueda.


Y es que la política de hoy se practica de modo distinto a la política de ayer. Antes para descender a la tripazón del poder los políticos comían sapos de pantano únicamente; hoy, son sapos y víboras tepocatas; mañana serán sapos, víboras y algún otro animal ponzoñozo; el político debe ajustarse a los tiempos y no el tiempo a los políticos, es la regla de oro contemporánea.


Se piensa pues o, al menos eso creen los tiradores a las senadurías priistas como Enrique Doger, Blanca Alcalá, Fernando Morales y Mario Marín Torres que en 2012 Elba Esther será determinante para quienes pretendan lograr el pase de entrada a la casona de Xicoténcatl; no están errados, el razonamiento tiene cierta lógica.


Y si la lógica de estos cuatro apunta a lo correcto, más valdría al quinto aspirante a senador: Javier López Zavala, reconsiderar las siguientes minucias. Primero, ubicar la tonalidad de su relación con Elba Esther, si fuese dirigente estatal del PRI; segundo, superar sus diferencias con Rafael Moreno Valle –si el gobernador electo tuviera interés en hacerlo-; y por último, volver a conectar los cables rojo y negro que alguna vez lo pusieron en On con la lideresa magisterial.


Poca cosa, ¿no?


Curiosamente, nada de lo que aquí se plantea desentona del escenario bélico que en estos momentos ocurre en el PRI estatal; de hecho, ambas cosas –la lucha interna priista y las aspiraciones al Senado- se complementan, son parte de lo mismo. Por eso, se intuye que mientras Doger, Alcalá, Morales y Marín apuestan a sostener relaciones tersas y placenteras con Elba Esther para lograr su propósito, pareciera –sin que me conste- que López Zavala pretende a futuro presionar con las pinzas del PRI estatal las gónadas de la lideresa para la consecución de su objetivo.


Todo es cuestión de estilos.


Sin embargo, me parece, esta último pudiera no ser la mejor decisión, pues está visto que cuando a Elba Esther le juegan vencidas, la señora por lo general termina ganando; Roberto Madrazo terminó con los nudillos quebrados y el hocico sangrante. Nada por las malas, todo por las buenas. Mejor, flojito y cooperando.


La clave es Elba Esther. Y no solo debería serlo para los priistas, también para los panistas como Eduardo Rivera Pérez, Rafael Von Raesfeld Porras y Pablo Rodríguez Regordosa. Y qué decir de los perredistas Luis Miguel Barbosa y Jorge Méndez que mueren por un escaño en la Cámara Alta, solo que ellos están más entretenidos en asuntos de corto plazo.


*****


Son varias las voces que coinciden en lo mismo: el gobernador Mario Marín está molesto con su secretario de Gobernación Valentín Menéses Rojas por la forma en que zurció el controversial tema de las notarías. Y es que si bien El Vale aglutinó a 34 aspirantes con el fin de agitar las aguas de la diatriba para que su esposa María Eva Gil Luna pescara la valiosa cédula, muchos de los personajes citados en la lista ni siquiera supieron de su inscripción en el rejuego o lo que es peor ni les avisaron.


Casos son muchos, sin embargo, citaré algunos solo por ilustrar: López Zavala, Antonio López Malo, Francisco Gil Díaz, Pericles Olivares y Oscar Aguilar González. La idea siniestra del Vale fue extraordinaria, en medio del tumulto obtengo el pollo y mi esposa se lo come. Pero, ¡lástima Valentín!, no tuvo el tacto ni la atención necesaria para involucrar a las personas ya conocidas en la lista de los 34, mismos que fueron despedazados por la prensa, los partidos políticos y los sectores sociales más representativos de Puebla cuando sus nombres salieron a relucir.


Cualquiera lo haría, cualquiera se molestaría si le pides un trabajo al chalán y el chalán sale con sus chambonadas. Y para acabarla de amolar, pudiera ser la primera vez en un sexenio que el gobernador no autorice la liberación de notarías por culpa de su secretario de Gobernación.


Reto final. Si los protocolos para obtener patentes de corso en este sexenio fueron cumplidos a cabalidad, saludable sería que el director de Notarías Ángel Pérez García y Valentín Menéses mostraran las 34 solicitudes de los aspirantes fechadas en su momento, cosa que no pueden.

 

Autoría intelectual

 

****Los gobiernos electos tienen sellos característicos muy particulares, por ejemplo, Rafael Moreno Valle optó por alejarse de los reflectores con el fin de no despilfarrar su imagen triunfadora en compras de tianguis y Lalo Rivera recurre a cualquier insignificancia para mantenerse vigente en la opinión pública. **Mal hizo Ardelio Vargas en declarar como secretario de Seguridad Pública: Vengo a combatir a la delincuencia, no movimientos sociales, siendo que todavía no le toman protesta. Su actitud denota cierto nerviosismo.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas