Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

12/10/2011

 

Marín operará en 2012 vestido de negro y con pasamontañas


La probabilidad de que Mario Marín sea protagonista en las elecciones de 2012 parece inminente si se revisa la alineación de Juan Carlos Lastiri y Claudia Hernández en las dirigencias municipal y estatal del PRI, y los espacios preponderantes ocupados por José Luis Márquez en el Congreso del Estado, Juan de Dios Bravo en operación política y René Lechuga en organización.


Ver a Marín como candidato seguramente será imposible por su abollada fama pública, pero de que conducirá la maquinaria priista vestido de negro y con pasamontaña el año entrante delo por hecho. La desconfianza que tiene hacia Rafael Moreno Valle es tal, que el ostracismo lo visualiza como epitafio si llegase a quedarse estático esperando el cumplimiento de acuerdos.


La percepción de que el gobernador no cumple su palabra tiene al PAN y a Convergencia en grado de certeza, por todo lo que han pasado, y a Marín con el temor de que él y más de uno de su círculo íntimo pueda parar en la cárcel si Felipe Calderón lo exigiera. Y uno, sujeta de la pata a todos. ¿Miedo? ¡Sí, y mucho! Sabe, pues, que Moreno Valle no se manda solo y que hay otros por encima de él jalándole la rienda.


El distanciamiento de algunos de sus discípulos es completamente falso; en la intimidad acuerdan ofensas e ingratitudes, lo mismo que mentadas de madre, endilgamiento de culpas y descalificaciones. Se la tragan los tontos, se la beben como tarro de cerveza fría, de cabo a rabo. Más la realidad es completamente distinta. Saben que unidos no los vencen, fragmentados sí, y no son estúpidos. Por eso mismo, jalonean candidaturas no solo en el PRI también en otros partidos.


Moreno Valle quiere un mosaico de diputados y senadores exclusivos e incondicionales de él, en el PAN y en otros partidos políticos como se ha repetido hasta el choteo, pero para eso está Marín y sus íntimos, para impedir que todo el pastel sea suyo (lo que debe calentar); si lo logra, están perdidos, si no, los acuerdos y complicidades entre ellos seguirán siendo un nudo difícil de desatar.


La nobleza de don Ranulfo Márquez y el nuevo secretario regional Jesús Aguilar, muy seguramente tiene el tamaño del Chapulín Colorado (con antenitas de vinil y toda la cosa) y por eso se aprovechan de ellos. Aunque siendo realistas, deben estar ciertos, digamos que en términos de complicidad, de que Marín será operario en Puebla como mal irremediable del PRI, de Enrique Peña Nieto y no digamos de Moreno Valle.


Podrá no gustar que Marín se haya levantado de la tumba y ande como Lázaro, lo que tiene mucho mérito (en negativo, casualmente) y cierto grado de incredulidad, pero sirve de ejemplo para demostrar que para cabrón, cabrón y medio a propósito del gobernador y del CEN del PRI que quisieran que cien rayos lo partieran.

 

Autoría intelectual

 

**Rodolfo Ruiz no ha sido un periodista solidario con sus colegas en los momentos difíciles; incluso, ha crucificado y exhibido a muchos de nosotros para posicionar y exaltar su pulcritud; hoy, que le tocó a él, lo único que puedo decir es que lamento profundamente su situación. Por su esposa, que se le enderecen los astros.

 



 
 

 

 
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