Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

13/10/2010

¡Hosanna en el cielo!, El Yunque será guarura de Moreno Valle


La siembra de posiciones en los comités estatal y municipal del PAN, aunado al ayuntamiento de Eduardo Rivera Pérez y a la inclusión de Pablo Rodríguez Regordosa en el equipo de Rafael Moreno Valle hacen concluir que El Yunque de Puebla será una sociedad secreta fuerte y vigorosa los próximos tres años.


Prospectar en esa dirección no es fantasioso, con ver así nomás a ojo de buen cubero, podría uno imaginarse que en los oscuros callejones de la derecha muy probablemente los 12 apóstoles yunquistas y su feligresía deben estar relamiéndose los bigotes y agradeciendo a Santo Tomás de quino la realización del milagro.


Malagradecidos serían si no le prenden sus veladores y le otorgan diez padres nuestros con sus Ave´s María al milagroso santo italiano, por la sencilla razón de que cuando más negro veían el panorama nacional con Manuel Espino fuera del PAN, Vicente Fox apestado y condenados todos ellos al exilio mientras Felipe Calderón sea presidente, por gracia divina vieron la luz al final del túnel en el estado de Puebla incluyendo su capital para así ratificar que Dios existe.  


Un mal consejero –de los muchos que pululan en los gabinetes- advertiría al gobernador electo de la peligrosidad y riesgo que implica vitaminar al enemigo, alimentarlo bien y darle volumen muscular en vez de disminuir sus facultades políticas y presencia institucional, para doblarlo de un solo puñetazo cuando el estado lo requiera.


Un buen consejero, por el contrario, le diría que un Yunque sin presencia política y debilitado moralmente no sería el contrapeso ideal ni dentro del PAN ni fuera de él para guardar los equilibrios que Moreno Valle necesitará en el establecimiento de acuerdos y negociaciones con Acción Nacional y el resto de los partidos políticos, si en alguna coyuntura se llegase a necesitar, de las muchas que se presentan en los sexenios.


Por ilógico que pudiera parecer, los mejores aliados al interior del PAN en caso de un complot en su contra o una declaratoria bélica, serían los propios panistas radicales y ortodoxos, y véase con esos ojos a Ana Teresa Aranda, Humberto Aguilar Coronado, Francisco Fraile y a Ángel Alonso Díaz Caneja, enemigos todos de alta peligrosidad; si eso ocurriese, sus mejores defensores serían los propios yunquistas, ese Yunque fuerte y vigoroso del que estamos hablando.


Y lo mismo se necesitaría si una situación similar llegase a presentarse con los demás partidos políticos, considerando pues que El Yunque es un grupo fajador y entrón, gustoso de los madrazos, la daga y el gatillo. Nomás es cuestión de imaginar la ferocidad con que los yunquistas de los comités municipal y estatal defenderían a su aliado Moreno Valle si el PRI o cualquier otro partido político osara tocarlo con el filo de su guadaña.


Tener al amigo cerca y al enemigo más cerca no fue solo un mal consejo de Maquiavelo en asuntos de poder, también Catalina de Francia en el siglo XVI vigorizó a sus más peligrosos enemigos al trono dándoles puestos importantes dentro de la corte con el propósito de vigilarlos bien y mantenerlos a raya. La paradoja resulta siniestra, pero efectiva, Moreno Valle tendrá al Yunque lo necesariamente cerca para saber lo qué piensa y planea, lo qué ambiciona y por lo qué muere.

 

Con un ayuntamiento de extracción yunquista custodiado y conducido por Eduardo Rivera, dos comités orquestados por Juan Carlos Mondragón y Gerardo Maldonado Balvanera y Rodríguez Regordosa incrustado en la administración estatal entrante, más los que se agregarán en cuestión de días, el futuro del Yunque no puede ser más prometedor.

 



 
 

 

 
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