Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

16/04/2012

 

El candidato panista sufre problemas de comunicación, no entienden sus mensajes


Javier Lozano Alarcón tiene un problema que podría ser grave o gravísimo según el grado de miopía con el que se quiera ver. La semana pasada Lolita Parra, presidenta de veracidad dudosa de San Pedro Cholula, le organizó en el hotel Los girasoles una reunión política con la estructura panista del municipio, pero como el candidato a senador no pudo o no supo transmitir su mensaje proselitista y todo mundo se le quedó mirando con cara de what se molestó y al molestarse convirtió aquello en un desastre y por consiguiente hizo pasar un mal rato a su público.


Vitorear, aplaudir y echarle porras al candidato es cosa frecuente en campaña. No es una obligación, no, pero el asistente lo hace cuando las líneas discursivas tocan las fibras sensibles de su corazón o cuando menos por desquitar la torta, el refresco o la lana que le dieron por desplazarlo de su lugar de origen. Sin embargo, cuando el candidato no logra interactuar con sus escuchas porque no le entienden está metido en problemas.


Y ese, precisamente, es el problema que hoy enfrenta Alarcón y el que debe corregir de inmediato. En esa reunión con los panistas de Cholula, el candidato habló por más de media hora sin que nadie le aplaudiera y le echara porras. El soliloquio silenció Los girasoles y lo convirtió en la capital del bostezo. No debió haber sido así, pero eso lo molestó y lo puso de malas.

 

Tal y como lo hacen los maestros malgeniudos de los colegios (que no son pocos) les exigió que lo vitorearan y le aplaudieran (por obligación) y como nadie le hizo caso les llamó la atención y los regañó.   


Comunicarse no es fácil, echar plática y entrarle al chisme tal vez no cueste trabajo, pero que un candidato a un puesto de elección popular no sepa hacerlo ya no digamos con los electores ni siquiera con su estructura partidista puede convertir su campaña en un verdadero desastre que, incluso, lo lleve a la derrota.


Quienes han tenido trato con Javier Lozano lo describen como un tipo culto e inteligente, docto en las bellas artes, historia universal, música clásica, literatura, ópera, teatro y por virtud suya en conocimientos generales. Digamos en resumidas cuentas que es un hombre culto. Sí, aunque su problemática de hoy consiste en convivir con los que no son como él y agarran el taco con la mano y sin cubiertos.


¿Qué tendría que hacer Javier Alarcón para prender y emocionar a su público? Mándele mensajes porque lo que necesita es ayuda, no se quede callado, puede hacerlo enojar y enojado regaña a medio mundo.

 

 



 
 

 

 
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