Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

16/05/2011

 

El erotismo y sensualidad de 2012 los forzará a ser infieles


La separación de Rafael Moreno Valle con Juan Carlos Mondragón y Eduardo Rivera Pérez es una analogía de lo ocurrido con Lucero y Mijares, la pareja decía y hacía evidente en público que su amor era eterno, se apretujaban sabroso y se besaban furtivos ante las cámaras a pesar de los rumores contradictorios; por años y años fingieron que la cosa iba de maravilla, hasta que agobiados por la simulación terminaron por mandarse al diablo.


Las relaciones humanas, como el matrimonio, están sujetas a durar o no toda la vida, dependiendo de un sinnúmero de factores, aunque quizá los más importantes sean tres: El amor, el interés y la coyuntura. Napoleón, por ejemplo, se divorció de Josefina para casarse con María Luisa con el propósito de que la aristocracia Austriaca lo aceptara. Napoleón no amaba a María Luisa, era un asunto de interés y de coyuntura, nada más.


Entre Moreno Valle, Mondragón y Rivera Pérez ocurrió algo muy similar, contrajeron nupcias, teniendo al electorado como testigo, para obtener beneficios comunes y de coyuntura; el resultado fue exitoso, procrearon una gubernatura y la cuarta ciudad más importante del país, sin embargo la circunstancia de 2012 será para ambos una  sensual y erótica tentación que, ellos mismos saben, los obligará a ser infieles.


La infidelidad de la que hablo ha predispuesto, si se observa, la actitud tanto de Moreno Valle como de las autoridades formales e informales del PAN, y si bien en apariencia tratan de mantener alejada su vida íntima de la prensa, lo cierto es que al menos uno de ellos se ha encargado de que sus diferencias sean filtradas a la opinión pública o, bien, sean entendidos sus enconos a través de acciones premeditadas y públicas.


Por eso mismo, las desatenciones del gobernador para con Mondragón y Rivera Pérez, o en términos precisos con El Yunque, deben entenderse más que como presuntos indicios de una mala relación, como una serie de acciones inducidas por Moreno Valle para generar los pretextos necesarios de su ruptura marital con el panismo poblano.


Un pretexto formidable lo es, la lucha por el control interno de AN a través de la elección de consejeros estatales, donde si bien se ha insistido en que Moreno Valle pelea codo a codo con El Yunque el control del PAN, la verdad es que aún perdiendo sale ganando por las discrepancias y enconos que de la lucha se deriven. Me atrevo a suponer que al gobernador le conviene más un panismo radical que públicamente le reproche y le ofenda a uno que le agradezca, como suele suceder en los matrimonios, donde basta que el hombre o la mujer lance la primera piedra para que quién esté hasta la coronilla lo capitalice haciéndose el ofendido.


Esperar que el Ejecutivo y el PAN acepten desde hoy mismo su separación es iluso, deben fingir lo más posible ante la sociedad su espléndido amor y candidez, ser pareja ejemplar, que se entiende, aún cuando Juan Carlos Mondragón le haya declarado la guerra por las consejerías estatales, que Rivera Pérez no cuadre en los planes del mandatario y que el mismo mandatario quiera sacudírselos.  

 

Autoría intelectual

 

Si la salida de Mirian Arabian Couttolenc de la Sedeso no tiene nada que ver con cuestiones políticas, como argumentan los dirigentes estatales del PRD y PAN, no es menos grave que lo tenga con una orden de aprehensión. ***El Yunque asegura, según sus cuentas, que ganará el 70 por ciento de las consejerías estatales y que Moreno Valle se quedará con el 30. **Juan Carlos Mondragón fue invitado a la comida que el gobernador ofreció en Casa Puebla el 5 de mayo…y luego desinvitado.

 



 
 

 

 
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