Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

17/01/2011

 

El evangelio según Rafael


La sorprendente postura asumida por los diputados José Juan Espinosa y Héctor Alonso Granados, de Convergencia y el Panal, en la instalación del nuevo Congreso del Estado abrió un boquete en la Caja de Pandora lo suficientemente grande por el que pudimos ver que si Mario Marín estableció acuerdos de impunidad con el nuevo gobierno éstos no incluyeron de ninguna manera a los diputados entrantes ni a sus partidos políticos.


Partiendo de ahí podemos deducir que muy probablemente el PAN, PRD, Panal y Convergencia, juntos o por separado, sincronizados o desorganizados o cómo Dios les dé a entender, harán el trabajo sucio que el gobernador entrante –en apariencia- no pretende concretar hacia el Ejecutivo saliente en asuntos de honra, moral pública y apellido.


La parodia legislativa del sábado pasado podría semejarse, en mucho, al momento en que Pilatos entrega a Jesús a los judíos para que lo crucifiquen y hagan pomada, mientras él se lava las manos desentendiéndose de su castigo y muerte. Entre Marín y Jesús no hay comparación, pero entre Rafael y Pilatos sí por lo que se vio en el Congreso y por su actitud pública de esquivar su persecución.


Al buen entendedor pocas palabras. ¿O Moreno Valle no le ha confiado sus acuerdos a los partidos políticos –lo que implicaría que solo él y Fernando Manzanilla lo supieran? ¿O éstos últimos no recibieron ninguna instrucción de Moreno Valle para abstenerse de acuchillar la honra de Marín desde el Legislativo? Diríamos pues que las dos cosas se confirmaron en un solo evento y de un solo trancazo.


Pensando mal para acertar, tal vez los diputados de Compromiso por puebla, lo mismo que sus dirigentes de partido le sean más útiles a Moreno Valle ignorando los acuerdos políticos a obscuras que sabiendo de ellos, lo que sería de mayor utilidad para ambos en el entendido de que Marín es una bestia de alta plusvalía tanto local como nacional capaz de dar grandes dividendos a quien la aniquile de forma directa o indirecta.


La teoría de que Moreno Valle perdonará la honra de Marín –y su libertad- se cayó de golpe con la postura crítica mostrada por José Juan Espinosa y Héctor Alonso, y es que quizá sea cierto que no lo haga de manera personalísima con el fin de honrar su palabra de caballero, lo que no implicaría que los partidos políticos y sus legisladores lo hagan también, al fin y al cabo con ellos no hubo compromiso alguno tras bambalinas.


Necear en que los diputados de Convergencia y el Panal pudieron desconocer la instrucción de Moreno Valle para no agredir a Marín es en absoluto insostenible como también lo es que se lo hayan brincado, ningún político en su sano juicio lo haría a sabiendas del alto costo que podría pagar los seis años venideros con un gobernante que no deja pasar los desacatos, las instrucciones desoídas ni las deslealtades de su gente, más bien habría que detenerse a analizar si lo ocurrido en el Congreso dio más alegrías que enojos al Ejecutivo entrante.


La lectura aquí externada no debe ser muy distinta a la que debió haberle dado Marín el mismo sábado, después de todo en política las cosas no suelen ocurrir por gracia de Dios  divina ni por caprichos del destino, si así fuesen Norberto Rivera Carrera ya habría sido presidente de la república y Miguel Ángel de la Rosa Esparza fuera un símbolo sexual de Hollywood en competencia cerrada con George Clooney y Brad Pitt.


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Recuerde el nombre de Alberto Ramírez porque mañana, martes, podría ser nombrado presidente de la CMIC, sustituyendo a Claudio Valdés. Y es que el jueves pasado en el restaurante 1800 pudo haber sido el preámbulo a su nuevo cargo al reunir a más de 100 socios de la Cámara, donde curiosamente estuvieron Pablo Rodríguez y Francisco Hemelhainz con la representación de Rafael Moreno Valle y Eduardo Rivera.

 



 
 

 

 
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