Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

16/08/2011

 

Cumbre Yunquista de Guadalajara acuerda ir contra Calderón y Moreno Valle


El pleito del Yunque y Rafael Moreno Valle está en la frontera de lo íntimo y lo público. Se sabe de sus diferencias, pero ambos han sido institucionales aún en sus crisis más ácidas de este sexenio. La afiliación del PAN en sus paralelos alternos: gobierno y partido, demuestra, con nitidez sorprendente, la traicionara forma de cómo el primero pretende arrebatarle al segundo las siglas del instituto político.


Ahí es donde está el problema. Uno muere de desesperación por tener el control del PAN y el otro está empecinado en no dárselo sabedor de que cavaría su propia tumba. Afiliar panistas sin que se entere el partido es alevoso, lleva al terreno de la practicidad aquel viejo adagio de Maquiavelo: El fin justifica los medios, y certifica notariadamente que en la guerra ruin e interna, Yunque vs Moreno Valle, todo se vale.


Eso es el ejercicio oscuro de la política, diría Charles Sanders, lo que importa es la utilidad, qué tan útil es emprender una acción para obtener dividendos; digámoslo de otra manera, qué tan útil es organizar una afiliación pirata –como la catalogó Gerardo Maldonado- para luego, con el vigor de la militancia, efectuar cambios en el partido y agachaditos, cual angelitos, agarrar a sus dirigentes panistas Como al Tigre de Santa Julia.


Sorprende que El Yunque aguante vara sin señalar por su nombre a Rafael Moreno Valle, como autor intelectual de la afiliación pirata, pues al hacer Genaro Ramírez suya su orquestación, por lógica simple se entiende que detrás está el gobernador poblano. Sorprende también, en sobremanera, que en este juego de rudos: Moreno Valle vs Yunque, en su debilidad, el segundo resista la madriza -cual Rocky Balboa con Iván Drago- claramente favorable al primero sin tirar un solo golpe.


Decía, el gran estratega, Sun Tzu que en un conflicto no basta con evitar ser batido sino había que batir al enemigo. Los españoles, de hoy, le llamarían a esa inactividad o ausencia de carácter: Mariconada, porque sabedores los yunquistas, Gerardo Maldonado y Eduardo Rivera entre otros, de quién los golpea y amedrenta, es evidente que carecen de los arrestos suficientes no digamos para responderle el golpeteo, cuando menos para llamarlo por su nombre.


Hace cosa de dos domingos, se celebró en la ciudad de Guadalajara La cumbre del Yunque, con el objetivo de definir la postura que asumirá dicha organización católica y ultraconservadora frente a la intención de Felipe Calderón de imponer a Ernesto Cordero como candidato presidencial del PAN y, en caso particular, fue discutida la ríspida relación que sostiene el yunquismo con el gobierno morenovallista.


Si yo le dijera que la conclusión de La cumbre fue llevarle la contraria al presidente y al gobernador de Puebla, ¿usted lo entendería? Difícil no, sin embargo así fue. El yunquismo determinó jugar las contras a Calderón y a Moreno Valle en la candidatura a presidente de la república, privilegiando por encima de Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel a Emilio González, gobernador de Jalisco.

 

Yunquistas como el alcalde de Puebla, Eduardo Rivera, han manifestado su apoyo a Vázquez Mota, y aunque pareciera no seguir la instrucción de los apóstoles al pie de la letra, démosle el beneficio de la duda de estar jugando en contra de Moreno Valle; aunque no faltará quien piense que para no verse totalmente en contra de Rafael, Eduardo eligió a Josefina como color rosa intermedio y no al gobernador de Jalisco, dirían los españoles,  por hacerle a la mariconada. ¿Usted qué piensa?

 



 
 

 

 
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