Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

18/01/2012

 

El gobernador está insolado y afónico


Rafael Moreno Valle se abstendrá de participar en eventos proselitistas por algo muy sencillo. Mal se vería si asistiera a los mítines políticos de sus candidatos priistas y panistas para arengar a la multitud a votar por ellos, según su conveniencia distrital. ¿Dónde estaría su vergüenza? Ni pensarlo.


Imagine que después del almuerzo (en plena campaña) se traslada en su helicóptero Bell 212 a Ajalpan a pedir el voto por el candidato del PRI-Panal y que, ese día asoleado y afónico, regresa a Puebla, en concreto al distrito 12, a echarle el hombro a Néstor Gordillo del PAN sin pizca de congruencia y rubor. No, pos no. Todo se puede, pero con discreción.


La moral política es un reconocimiento social ya extinto. Sin embargo, toca a los servidores públicos y a los políticos hacer de cuenta como que sigue viva; por eso mismo, el gobernador debe guardar las formas en el proceso electoral 2012 a sabiendas que lleva mano ganadora con el PRI y el PAN.


No confundir el asunto. La democracia nada tiene qué ver en esto, ni los principios ni la ética ni el pensamiento equitativo de los héroes que nos dieron patria y libertad; lo que sí, es la habilidad del gobernador para jugar lo mismo con los de mole que con los de manteca. Craso error el suyo si formalizara su apoyo en exclusiva al PAN porque entonces perjudicaría a Guillermo Aréchiga Santamaría y a todos aquellos priistas donde tiene intereses políticos.


Roosevelt decía que la política es de momentos; de actuar en el hoy y no entretenerse en el mañana. Los entrenadores de fútbol afirman que la rentabilidad de sus jugadores se basa en su buen momento; quién no esté en su momento se va a la banca. Y los beisbolistas piensan lo mismo del bateador y del pitcher. No nos hagamos bolas, Moreno Valle está pensando en obtener buenos resultados este año con sus partidos aliados: PRI y PAN, y si algo cocina para las locales del 2013 lo cocina aparte. El whisky no marida con el refresco de cola; se toman por separado.


Ahora bien, el caso de Enrique Peña Nieto y de quién resulte candidato del PAN a la presidencia de la república es un asunto que muy probablemente dará trato especial. ¿Por qué? Por ser receptor de instrucciones lo mismo de Elba Esther Gordillo que de Felipe Calderón. Y si uno u otro, o los dos, le ordenan Ir a bailar a Chalma lo hará. No se diga de asistir a un evento proselitista en campaña.

 

La veda proselitista que él mismo se impuso le obsequia un tiempo precioso. Gana temporalidad y espacio. También, le permite jugar y apostar en todos los tableros distritales. Pero la suya, en cosas tan delicadas como la presidencia de la república, no es la última palabra.

 



 
 

 

 
Todos los Columnistas