Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

18/04/2012

 

Ocultan la mano que da el dinero para las campañas, pero no la que lo gasta


En la vida, dicen con singular frecuencia, hay dos cosas imposibles de ocultar: el dinero y la torpeza. Observando ambas cosas en el accionar cotidiano de los partidos políticos nos damos cuenta de campañascuya solvencia financierase palpa en el entorno urbanoy ejemplos de estupidezque en voz de dirigentes y candidatos matan de risa al más reservado.


Hace poco los desamparados de la política eran todos los partidos a excepción del PRI. La suerte financiera del Panal y del PAN, especialmente en Puebla, tenía los tintes grises y negros de la amargura, más del primero. Carecían de dinero. Sus campañas pecaban de modestas y austerasy se entendía que la causa se explicaba con su auténtica oposición al gobierno.


El origen del abrevadero económico del PRI y de sus candidatos en tiempos electorales se presumía tal y como hoy ocurre con los panistas y panalistas que tapizan con espectaculares, paraderos, bardas, autobuses, taxis y en general de basura electoral los rincones más agrestes del estado.


Ser candidato del Panal durante el reinado del priismo fue ser un pobre candidato (parafraseando a Hank). Serlo del PRI era ser político pudiente y con billetes. Con la ayuda de las delegaciones federales foxistas y calderonistas  el PAN hizo campañas dignas y competitivas, pero ninguna que llegara a compararse con la manera en que los priistas competían y dilapidaban el dinero. Y aun con esas deficiencias lograron triunfos importantes.


Con franqueza no recuerdo una campaña donde un candidato panista a senador o gobernador (con excepción de Rafael Moreno Valle) tuviera tantos espectaculares como los que hoy tiene Javier Lozano Alarcón; ni una, donde el Panal financiara con tanta holgura a sus candidatos a diputados y senadores aun siendo de tan de bajo perfil como Víctor Hugo Islas y Enoé González.


Podrá ocultarse la mano que da y la que recibe el dinero para las campañas en los partidos políticos, pero no la mano que lo gasta. Lo conveniente en todo caso sería que ni los que ya tienen solvencia perdieran la creatividad de aquellos años de vacas flacas ni los que la tuvieron perdieran la confianza en la obtención de triunfos. Las cosas cambiaron para ser iguales, se ve en la publicidad de los partidos. ¿Y el PRD? Ni para atrás ni para adelante, siguen siendo los mismos tontos útiles de otros años.

 



 
 

 

 
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