Por las entrañas del poder


Jesús Ramos

18/10/2010

Durmiendo con el enemigo


¿Qué pensará Felipe Calderón del fortalecimiento de El Yunque en Puebla? Mejoremos la pregunta: ¿Qué pensará Felipe Calderón de la manga ancha que Rafael Moreno Valle ha dado en Puebla para que El Yunque se vigorice? Seamos más certeros: ¿Felipe Calderón estará encabronado de que Moreno Valle robustezca a El Yunque de Puebla?


En cualquiera de los casos la respuesta sería simple, Calderón tendría razones y de sobra para estar encabritado con aquel gobernador electo, siendo poblano o no, que consienta y mejore la salud pública de sus enemigos políticos más acérrimos, por encima incluso de priistas, verdeecologístas y perredistas, cuando él hace lo necesario para exterminarlos.


Bonitos aliados del Presidente aquellos que no están de su lado. El que no es conmigo, contra mí es (Lucas 11,23). Recordemos pues, que Calderón fue, dentro del PAN, el cuchillo que cortó la mantequilla para que Moreno Valle fuese aceptado como candidato a la gubernatura, incluso, contra la voluntad del testarudo Yunque que en todo momento se opuso albergando la idea de que corría el riesgo de perder el partido si la alianza opositora ganaba el estado.


Un pensamiento radical oportuno es el del australiano John Howard: Los enemigos de mis amigos son mis enemigos. Siendo rigoristas, El Yunque debería ser enemigo de Moreno Valle y bajo ese entendido tendría que utilizar toda su fuerza, como lo hace Calderón contra Manuel Espino y Vicente Fox, para aniquilarlo al igual que Raid a las cucarachas.


Sin embargo, contra toda aparente lógica, se observa que ni Moreno Valle tiene el interés de sudar calenturas ajenas ni Calderón le pidió que lo hiciera para ganarse enemigos gratuitos, lo que hace suponer que el gobernador electo pretende llevar la fiesta en paz y no entrometerse en los feudos de dicha organización secreta, dígase las dirigencias municipal y estatal del PAN.


Ahora bien, posturas como la que nos entretiene deben ser sometidas al punto de vista y criterio del Presidente de la república para obtener su aval o su rechazo, y más aún tomando en cuenta la complicidad que los une, lo que querría decir que Moreno Valle tiene perfectamente al tanto a Calderón de las prebendas, concesiones y espacios ofrendados a los yunquistas poblanos.


Creer que El Yunque no obtendrá más de lo que Calderón autorizó y de lo que Moreno Valle estaría dispuesto a dar, sería una hipótesis válida de aquí a los próximos tres años, sobre todo, si recordamos que cuando dos enemigos políticos ocupan de manera simultánea la gubernatura y la alcaldía (Bartlett-Hinojosa, Melquiades-Marín y Marín Doger) convierten sus relaciones institucionales en un verdadero infierno.


Eso reforzaría la idea de que el gobernador electo estaría tratando de evitar con sus vecinos yunquista, no transformar la comuna y Casa Aguayo en trincheras políticas ni la ciudad de Puebla en campo de batalla nomás por no darles concesiones en su gabinete ni por respetarles las dirigencias de partido.

 

Pongámonos en los zapatos de tan ejemplar organización secreta, ¿qué cartera le habrían pedido a Moreno Valle en calidad de tributo? Obvio, donde El Yunque se mueve como pez en el agua: el ramo económico y empresarial, espacio que muy probablemente les dará Rafael, obvio, con el consentimiento de Calderón.

 



 
 

 

 
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